Enero de 2010. Hace un frío y una humedad brutales. La ronda litoral va atiborrada de coches como siempre, pero como llevo mi Burgman, voy sorteando el tráfico sin problemas. Voy en mi transatlántico de dos ruedas como todo un señor y sin pasar apenas frío. Atención, luces detrás mio. ¿Quien será que osa ir más rápido que yo? La luces aumentan su frecuencia e intensidad. Me aparto de mala gana. Si lo mío es un transatlántico, acabo de ser superado por un portaviones en toda regla. Es una trail, pero muy grande, mastodóntica, y sin embargo, rápida y manejable..
El orgullo queda tocado, pero en vez de rendirme, quiero conocer más de esa máquina que me ha ninguneado. Es una BMW.. bien, eso dice mucho en su favor. La imagen de esa moto, cual caballo de guerra en una batalla medieval, ha calado en mi mente. Veo a mi "maxi-scooter" de manera distinta. Ya no es no tan grande, ni tan veloz, ni tan atractiva como antes. Mis sentimientos están cambiando. Intento convencerme con argumentos del tipo, "no te hace falta tanta moto", "si para desplazarte por Barcelona, con un scooter vas sobrado", "si nunca has conducido fuera de asfalto". Poco a poco el pensamiento "y si....", va ganando terreno en mi cabecita.
Días más tarde, me descubro mirando información por internet, quiero saberlo todo de "ella". Sus medidas, sus habilidades, sus méritos. Sí, me decido, he visto todo lo que podía ofrecerme la red, pero quiero más, quiero tocarla, sentir su tacto entre mis dedos. Iré a verla cara a cara.
Finales de enero. Sigue haciendo frío, pero una suerte de veranillo un poco prematuro suaviza las temperaturas. La veo en la tienda. Es grande, es masiva, es caballo de carreras, dominado pero esperando que le suelten las riendas para desbocarse. Me monto en ella. Dios, es muy grande!! pero una sensación de dominio sobre la máquina, y de superioridad sobre los demás vehículos me posee. Me lo pensaré.
Dos días más tarde, hechas todas las cuentas y consultas posibles, me decido. Voy a por ella, a por mi 1200 GS. Quiero esa máquina. Ha sido sin duda, amor a primera vista, aunque no será correspondido del todo como ya os contaré.
Una tormenta de hielo y nieve retrasa el poder disfrutar por fin de las sensaciones que me puede ofrecer. Cuando la tengo, solo puedo exclamar "¡Dios mio!!!!!" La moto es grande, es pesada, y sin ninguna duda, la moto más potente que he conducido nunca. Por unos segundos, un sudor frío me recorre la espalda. Tengo la carretera por delante. Nadie me molesta, nadie me obstaculiza. Abro gas, suave al principio, a fondo más tarde. Salto literalmente sobre el asfalto. Es mi territorio. Soy libre.
Esa sensación, como una especie de droga, me domina. Y cada vez quiero más. Eso de ir de casa al trabajo y del trabajo a casa en la moto, se me queda pequeño. Empiezo sentir un deseo irrefrenable de cruzar fronteras, de pisar tierras desconocidas a lomos de mi bestia. Han empezado mis problemas...
Muy bueno, jajajaja. Me he reído un montón y te entiendo perfectamente...
ResponderEliminarMe alegro que te haya gustado!! :-)
Eliminar