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miércoles, 15 de enero de 2014

En busca del fuego.

Hola a todos!!

Son muchas las semanas que llevo sin escribir nada pero más son aún las que llevaba sin salir en moto para algo más que no fuera el simple hecho de ir al trabajo y volver. Sólo os diré que durante el parón navideño no bajé al garaje ni un solo día y que a la vuelta de las vacaciones tuve que arrancar empujando la CRF. Natural. Un mes parada es lo que tiene.

No obstante, la primera salida del año (y la primera después de mucho tiempo) no ha sido con la Honda, si no con la Freewind, que últimamente la tenía medio dormida. Toni, de motostrail, propuso hacer una salida asfáltica, muy light, de pocos kilómetros y nada racing. De hecho, el motivo principal de la salida era estirar un poco las piernas, calentar los motores, reencontrarnos con los amigos y, quizás este es el motivo más importante, llenarnos el buche sin mesura, como si nos llevásemos diez días de fiestas y comilonas navideñas.
Las monturas de la salida en el punto de encuentro.
El día de la salida, la víspera de reyes, se levanto con un cielo despejado (había estado lloviendo el día anterior) y un frío espectacular. Afortunadamente para nosotros esto solo motivó una temperatura de entre dos y tres grados, pero no se produjeron heladas por la noche. De la carretera poco puedo explicar. El frío, pese a las múltiples capas de ropa, forros varios y protecciones, era intenso, como una suerte de penitencia previa al Shagri-la en forma de viandas y colesterol que nos esperaba. Apenas había tráfico, bosques a un lado y otro del camino, solo interrumpidos por zonas agrícolas. Tranquilos, que no llegue a desarrollar el síndrome de Sthendal. Es que soy de los que van tranquilos y disfrutan del paisaje.

Parado en el arcén.
Al llegar a los alrededores de Cardona, nos desviamos por una carretera comarcal en dirección Solsona. La carretera se estrechaba un poco más y estaba plagada de desvíos en los que el asfalto brillaba por su ausencia. Unos kilómetros más adelante, encontramos el desvio hasta nuestro destino, Serracanya, un restaurante hecho por y para cazadores, y también para algunos moteros despistados como nosotros. Helados como llegamos, la visión de una gran chimenea, llena de parrillas con pan tostado, carnes varias, embutidos, vino, etc., hizo que todos pensásemos que había valido la pena madrugar, pasar frío, hacer pocos kilómetros por asfalto (una superficie que nos nos apasiona en exceso), para llegar ahí. Si, se que suena a glotonería pura y dura, pero de vez en cuando, es bueno planear estas rutas triperas.. total, para el barro, el sudor y las lágrimas, siempre hay tiempo!

Al final, encontramos el fuego... y las brasas, y las morcillas y...
Baby, I'm on fire..
Preparando la mesa.
Sin comentarios.
Ya bien comidos, después de ponernos al día de las diferentes novedades que teníamos, volvimos hacia Cardona donde, después de repostar, cada cual tomó su camino a casa, Unos por autovía, otros por carretera comarcal, otros alargaron el camino hasta Andorra. 

Visto asi, parece una salida trail.. pero no..
... solo eran los 500 metros antes de llegar al restaurante.
Hasta la próxima salida!! (eso si, por pistas a ser posible..)

Saludos!!!