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miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Y por qué no una de 125?


Hola a todos!!

Sin duda, la pregunta que encabeza esta entrada, nos la hemos hecho todos alguna que otra vez. Hay casos en que simplemente, no hay otra opción, como es el caso de los conductores "convalidados", que vienen del carnet de coche y no pueden acceder a otra cilindrada. En otras ocasiones, es una cuestión de "especialización" por parte de pilotos que ya tienen otra/s moto/s. Es el caso, por ejemplo, del que para el día a día utiliza un scooter, pero el fin de semana tiene una enduro de 2 tiempos. Por último, están los que buscan practicidad y economía de adquisición y mantenimiento, que posiblemente tienen experiencia previa en motos, pero ya están un poco de vuelta de todo.

La verdad es que desde los cambios que hubieron en el reglamento de conducción, el numero de modelos de 125 cc ha aumentado de forma impresionante. Eso si, modelos que no superan los 15 Cv. que marca la ley y de carácter eminentemente urbano (scooters básicamente). Encontramos cositas más especializadas, como las motos de enduro o de cross de 2 tiempos, que bien por su concepto, bien por su mayor potencia (en algunos casos superan a sus "equivalentes" de 4 tiempos y 250 cc), se escapan del objeto de esta entrada.

Quiero hablar pues, de un sector de este gran pastel,  de esas "pequeñas trails convalidadas", por lo menos, de alguna de ellas. Actualmente, la oferta en trails convalidadas es muy grande, solo hay que entrar en páginas especializadas como motos.net o moto125.com para hacerse una idea de ello, pero justamente por ello y la necesidad de acotar un poco, descartaré las motos de origen oriental (excepción de las marcas japonesas),  así como algunas marcas europeas menos conocidas y muchas veces, más exclusivas o especializadas.

Así pues, los modelos que comentaré son la Rieju Marathon 125 AC, Suzuki Van Van 125, Yamaha WR 125, Honda XL Varadero 125 y por último, la Derbi Terra Adventure 125. Os dejo un cuadro comparativo con algunos de los principales datos de estas pequeñas motos para "ponernos en situación".


La Rieju Marathon 125 AC, es quizás la más nueva de los modelos que antes enumeraba. Esta Marathon es la versión económica de la Marathon Pro. Las principales diferencias con respecto a su hermana "endurera" son que monta carburador en vez de inyección, unas suspensiones más sencillas, pero no por ello menos eficaces, al menos siempre que no quieras practicar nada radical, y un motor de origen chino menos "potenciado" que rinde aproximadamente unos 12 Cv (la Marathon Pro monta un motor Yamaha de origen Minarelli). Es muy ligera y baja (para lo que acostumbran a ser este tipo de modelos), pero por encima de todo y este es su principal argumento comercial, a un precio muy ajustado, que supera por poco los 2.000 €. Muy pocas marcas pueden ofrecer tanto por "tan poco".

Rieju Marathon 125 AC
 
¿Sus puntos negativos? Pues teniendo en cuenta el precio de partida, pocas objeciones podemos hacer. Quizás la respuesta de su motor, que ofrece poca potencia y aún menos velocidad (entre los 90-100 Km/h reales), pero también hay que tener en cuenta que no es una moto para correr y que la entrega de potencia es bastante buena en marchas cortas, lo que favorece su uso en terreno "complicado". Otro punto "crítico" sería la duración de sus suspensiones, muy sencillas ellas y sin posibilidad de ajustes. Cosas propias del "low-cost". Otro punto, relativo éste, sería el del escaso depósito de combustible (un elemento que denota su origen Enduro), que se compensa con el reducido consumo que tiene la Marathon, pero que en cualquier caso, ronda unos 150 Km aproximadamente.

Con la Suzuki Van Van 125 encontramos a la más veterana del grupo, de hecho, en Japón lleva décadas fabricandose e incluso tienen una versión de 200 cc. Es sin duda una moto de diseño peculiar, que o te gusta mucho, o no te gustará nunca y esto es en gran parte a sus ruedas de generosas dimensiones y su estética "scrambler". A priori y viendo los datos técnicos que arroja, no parece una moto apta para salir de la urbe, pero esas ruedas tienen un secreto, y es que traccionan muy bien en pistas de tierra y aportan un plus de suspensión que compensa el corto recorrido de los amortiguadores. (Os recomiendo ver esta magnífica entrada del blog de J.M. Alguersuari, donde explica todo esto). Es una moto fácil de conducir, muy fina gracias a su inyección, que hace que ese pequeño deposito se pueda estirar muchos más kilómetros de lo que en principio cabría suponer, (cerca de unos 200 Km!). Es bajita y ligera y sin embargo, tiene  una buena distancia al suelo, lo que facilita ese uso, muy light eso si, fuera del asfalto. 

Suzuki Van Van 125. Inconfundible.
Sus puntos negativos vienen dados por su particular diseño. Esos grandes balones que tiene por ruedas hacen que tenga una mayor resistencia al rodamiento y por tanto, prestaciones menos brillantes. Por otro lado, su equipamiento es muy espartano, de buena factura, pero demasiado sencillo para el precio que tiene. Otro tema es el uso de un freno de tambor. Ok, la estética manda, pero es anacrónico, además de ser menos eficaz que cualquier otro de disco. Pero claro, dada su poca velocidad punta (no llega por poco a los 100 Km/h) y su reducido peso, cumple con su cometido.

Llegamos a la Enduro del grupo, la Yamaha WR 125 R. De las cinco, es la que más incita a circular por tierra. Su altura de asiento, el gran recorrido de suspensiones, la potencia de sus frenos, así como las cualidades de su motor Minarelli parece que te digan, "hey!! por aquí hay un camino nuevo, ¿te atreves a pasar?". Y ya os digo, que mi respuesta sería que sí. Es una enduro por aspecto, pero su concepto, bajo mi punto de vista, la acerca más al trail. Para empezar, su peso. Demasiado alto como para meterse por trialeras, que ojo, las pasaría, pero sufriendo y estirando las marchas cortas. Por otro lado, sus componentes, aunque de buena calidad, no lo son tanto como parecen, y donde en su hermana mayor, de 450 cc, el basculante es de aluminio, en ésta, es acero, por poner un ejemplo. Y es que esa 450 pesa 10 Kg menos que la de 125, pero triplica su potencia.. casi nada.
La mas cañera del grupo, la Yamaha WR 125 R
Con esta Yamaha, eso sí, las rutas por tierra son muy divertidas, tiene una muy buena entrega de potencia, con buenos bajos y unas suspensiones que absorben perfectamente los baches del camino. El motor es dulce y de consumo contenido, pero también tiene garra para ser solo una 125, permitiendo llegar a los límites legales de velocidad (el motor es el punto fuerte de todo el conjunto). Sin duda, es una buena pequeña moto para ir por sitios donde las otras que comparo, (quizás con la excepción de la Rieju, por su diseño), no se adentrarían.

Sus puntos debiles radican en su origen endurero, esto es, una altura excesiva, así como un equipamiento escaso. Por otro lado, su peso, que como digo, no se corresponde a lo que debería ser una moto de enduro, de hecho, es la segunda moto más pesada de las comparadas. Por último, su precio, ligeramente superior a los 4.000 €, también es un freno a su adquisición, y es que por mucho menos tienes motos nuevas (de menor calidad, vale) o motos de trail de más cilindrada en el mercado de segunda mano.

Llegamos ahora a la menos trail del grupo, la Honda Varadero 125. Y digo menos trail de todas porque, después de la última evolución que tuvo, se potenció el aspecto más turístico (se le añadió inyección electrónica, algunos cambios estéticos y se tocaron también las suspensiones, recortando su recorrido). Vamos, que parece que salvo la posición de conducción, poco tiene de trail, más aún si nos fijamos en la dimensiones de sus ruedas y sus llantas de aleación. Más que trail, sería una "crossover", utilizando la nomenclatura que da Honda a sus motos que aparentan ser motos aptas para el on-off, pero a la práctica, mejor no sacarlas del asfalto. No obstante, soy del dicho de que "no es la flecha, si no el indio", por lo que, con paciencia, y sabiendo claramente sus limitaciones, también puedes hacer alguna pista, sencilla, eso si.

La Varadero preparada para largas rutas.
De todas, es la más grande y pesada (casi 50 Kg de diferencia con la Rieju) pero también, es la más estable en carretera y permite cierto uso turístico (limitado, por carreteras de segundo orden o pistas fáciles principalmente). Es bastante rápida para una 125 y sus dimensiones, permiten llevar pasajero o equipaje sin ningún agobio. También es la única bicilíndrica de este grupo, lo que redunda en el confort de marcha. Su generoso depósito de combustible da para hacer cerca de 400 Km sin repostar, algo fantástico para un uso ciudadano o para pequeñas (o no tanto) salidas turísticas. Su altura es bastante contenida También dispone de una serie de extras y accesorios francamente extenso e interesante, que nos permitiran tener (a un precio no barato, eso sí) la moto totalmente personalizada.

¿Sus puntos negativos? Pues, alguno ya lo he comentado anteriormente, de entrada y el principal para mi, es que no es una moto 100% polivalente, no es una trail, al menos como yo lo entiendo.. vamos, como la Van Van, la diferencia es que con la Suzuki, si que me atrevería a meterme por caminos, poco a poco, pero sin demasiados problemas. Con esta Honda, fuera del asfalto te obligas a ir con mucho más cuidado, por lo escasas de las suspensiones, por las llantas, que no permiten muchos errores, por las dimensiones de las gomas, que no dan pie a mucha variedad (en neumaticos mixtos o de trail me refiero) y por el peso. Y es que tiene unas dimensiones y un peso propios de motos de mayor cilindrada. No obstante, todas estas pegas, no lo son tanto en carretera. El otro tema claramente negativo es el precio, casi el triple que la Rieju y bastante más que las otras tres motos. Sinceramente, creo que se han de tener muchas ganas para comprase una moto de octavo de litro a precio de 600 cc. pero para gustos, colores.

Por último tenemos a la Derbi Terra, concretamente a su versión más polivalente, la Adventure. A priori, tiene una estética que invita a cargarla de bultos y combustible y poner ruta a desiertos lejanos. De generoso volumen, pero con un peso bastante contenido, parece de mayor cilindrada de lo que realmente es. Tiene un motor puntiagudo, que gusta de ir revolucionado y que entrega 15 Cv. De todas las analizadas aquí, es la que más velocidad punta alcanza, algo más de 115 Km/h reales. Tiene una buena capacidad de carga, algo ideal para lanzarse en busca de aventuras.. Y si no, que se lo digan a Fernando Retor, que ha recorrido medio mundo a lomos de su Terra!! En campo, su rueda de 21", así como un recorrido de suspensiones bastante generoso, unido a su contenido peso, ponen las cosas muy fáciles, siempre que no queramos "buscarle las cosquillas". Esteticamente, es la más "dakariana" de todas, y eso, personalmente, es algo que me encanta. Por último, su contenido consumo permite alargar los depósitos de gasolina hasta cerca de los 300 Km.

Derbi Terra Adventure, su aspecto poco difiere de una dakariana!!
Pero todo no puede ser de color de rosa y también hay algunos puntos a mejorar. Y desgraciadamente, el punto más negro de todos es que es una moto con un futuro totalmente en el aire en estos momentos. Hace apenas un par de semanas que el grupo Piaggio anunció el cierre definitivo de la fábrica de Derbi en Martorelles, donde se ensamblaba esta moto, pero que mantenía la marca Derbi, por lo que aún está por ver que pasara con este modelo. Temas empresariales a parte, flojea en algunos aspectos, como por ejemplo, en la calidad de las ruedas que monta de serie, de origen chino y nada recomendables en casi todos los terrenos. Por otro lado, algunas unidades han dado algunos fallos eléctricos, que comportaban que la moto se "resetease" y diera malas lecturas en el tablero de instrumentos. Por otro lado, el motor de origen Piaggio que monta, muestra su mejor cara a altas revoluciones, lo que obliga a llevar la moto alta de vueltas para aprovecharlo y sortear algunos obstaculos. Su elevado precio es también un punto negativo a tener en cuenta ya que es la segunda moto más cara de las analizadas.

Hay muchas más, lo se, pero estas, quizás la Derbi ya no, por las cuestiones antes comentadas, son las más conocidas y accesibles para el gran público. Me hubiese gustado incluir a una de las trail de 125 "fetiche", como es la DT 125, pero ya está descatalogada desde hace años, o la XR 125 L, pero también se dejó de comercializar o incluso la Husqvarna WRE 125, de dos tiempos. Todo un "maquinón", pero demasiado radical comparada con las antes expuestas. Quizás esta es la muestra que el sector de la moto está en constante evolución, aunque a veces no queda muy claro en que dirección. 

Algunas de las enduro de 125 que he descartado para esta entrada.
Queda plantear, y con esto vuelvo a la reflexión del principio, si vale la pena o no la adquisición de alguna de estas motos y tal como decía antes, depende. Desde luego que viajar con estas motos, si es que alguien se lo plantea, es perfectamente posible, a otro ritmo, pero es posible. No es lo mismo tener otra moto que complemente las carencias o la especialización de estas 125, como tampoco es lo mismo el estar limitado a un tipo de carnet. Cuando este tema lo planteo con mis compañeros de salidas, por poner un ejemplo, ellos lo tienen claro, una 125 nunca, al menos, una 125 poco especializada, porque claro, para hacer lo que hacemos por campo, ya tienen sus trails de media cilindrada. En cualquier caso, la oferta de motos está ahí y son una opción más a tener en cuenta, tanto por los que no pueden optar a otra cosa, como los que tenemos la suerte de poder hacerlo.

Por último, dejo algunos enlaces que creo que son interesantes:

En este enlace podreis ver una prueba de la Rieju Marathon. Aquí, os dejo otra prueba de la Suzuki Van Van. Clickando aquí, accedereis a una prueba de la Honda Varadero. Por último os dejo una comparativa entre la Derbi Terra y la Yamaha WR 125.

Dejo tambien los enlaces a algunos foros específicos, como el foro de la Suzuki Van Van, el de la Derbi Terra, el foro de la Honda Varadero 125 y el de la Yamaha WR 125. De la Rieju Marathon, no hay foro por el momento, pero si este blog que reune a alguno de sus propietarios.

Saludos!!!

viernes, 15 de febrero de 2013

Andalucía 2012

Hola de nuevo!
 
En septiembre del 2012, aprovechando unos días que tenía libres y en vista de una inminente paternidad, que sin duda iba a comportar que mis días de moto (al menos, en la medida que ahora los conocía) iban a cambiar, planeé y llevé a cabo un viajecillo que hacía tiempo que tenía pensado hacer. El viaje en cuestión era cruzar la Península y bajar hasta Andalucía para ver a Goyo, un buen amigo y compañero de viaje en Túnez, cruzar a Portugal y de camino de vuelta, pasar por Valladolid para ver a otro compañero de viaje, Juanma. Finalmente la ruta se acortó, en parte por la meteorología, en parte por unos intensos dolores de espalda, pero fueron cinco días bien aprovechados viajando en moto.

La idea era ir por carreteras de segundo orden, evitando las vías rápidas, manteniendo cruceros modestos que permitiesen recrearme en el paisaje. De las diversas rutas que valoraba, me decidí por reseguir la costa hasta llegar a Valencia, para desde allí, ya por interior, llegar hasta Sevilla y desde allí, entrar en Portugal para volver a España por Extremadura, subir hasta Valladolid y regresar a casa por carreteras nacionales. Al final la ruta quedó de la siguiente manera..  En total casi 2500 Km, de los cuales, unos 300 fueron de ruta Off.


Como que la ruta era de varios días, decidí ir con algo más de equipaje por si acaso, ese motivo, además del baúl de 42 litros que llevo en la Freewind, muy practico en el día a día, equipé la bolsa de depósito. Llevar alforjas me pareció excesivo puesto que a última hora decidí no llevar la tienda de campaña. Y suerte que no la llevé, puesto que excepto los días que estuve en Sevilla, ya en casa de Goyo, la lluvia y el viento fueron constantes, y montar y desmontar la tienda en esas circunstancias, no era una idea muy halagüeña. Este iba ser también, el primer viaje de la Freewind. Estaba puesta a punto y era una moto que, a priori, se movía perfectamente en el entorno que tenia pensado viajar: carreteras secundarias, velocidades moderadas, con carga pero sin excesos y sin demasiadas complicaciones una vez pisase caminos. Y la verdad es que cumplió a la perfección.


El día de partida, para variar siempre que salgo de viaje, madrugué, acabé de instalar el equipaje en la moto y me puse en marcha dirección sur. A un ritmo sostenido de entre 100-110 Km/h y con unos consumos muy moderados (unos 350 Km por depósito) fui pasando primero por Tarragona, luego por Reus y llegando al limite de Castellón. Las carreteras cada vez pasaban a estar menos transitadas y alejadas de núcleos urbanos y, paralelamente, empezó a soplar un fuerte viento, que si bien, en ese momento era soportable, poco a poco fue subiendo de intensidad. Evitando entrar en Valencia ciudad, tomé dirección al interior, hacia Requena, para llegar a Albacete, que era el punto de destino aproximado que me había marcado para ese día. 

La Susi en pleno viaje.
 
El viento iba aumentado. Nótese al fondo como hay arena en el aire.

Llegado casi a la provincia de Albacete y después de comer una pseudo-fideuá (por llamarlo de alguna manera) en un pueblecito llamado Los Isidros, el viento pasó a ser casi una tormenta de arena. La moto, que a pesar de ser ligera, con todo cargado pasaba de los 180 Kg, se zarandeaba como una hoja en medio de la tempestad. Y las ráfagas de viento no fueron el único problema y al llegar a la ciudad de Albacete, el polvo y la arena en suspensión hacían que la visibilidad no alcanzase a más de 30 metros, con el peligro que ello conllevaba.  

Cada vez más arena en el ambiente.

De esta guisa iba yo!!!
Con todo y con eso, seguí avanzando, a un ritmo penoso, unos cuantos kilómetros más hasta llegar a Alcaraz, donde finalmente, y en vista que el viento no arreciaba, decidí parar y buscar alojamiento.  Hay que decir que los últimos kilómetros antes de llegar a Alcaraz fueron de lo más divertido. Carretera en buen estado, buenas curvas de las que permiten bastante juego y un paisaje con más vegetación de la que podríamos esperar en esa zona, lástima del viento.  Alcaraz es un bonito pueblo, a medio camino de Albacete y la provincia de Jaén, que cuenta con un casco antiguo muy destacable, lleno de pequeños rincones que fotografiar y admirar. El alojamiento rural donde me hospedé estaba prácticamente vacío por lo que dormí en una generosa cama de matrimonio toda para mi.

Panorámica de la Sierra de Alcaraz.
Plaza Mayor de Alcaraz e Iglesia de la Santísima Trinidad.
Pórtico de la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Pórtico del Ayuntamiento de Alcaraz.
  
La Freewind pedía más guerra!!
La mañana siguiente volví a la ruta, y entré por fin en Andalucía. Había dos paradas que me hacían especial ilusión, una de ellas era ver Córdoba y la otra Sevilla. El camino, ahora ya sin viento y con un cielo radiante y despejado continuó por vías sin apenas tráfico, por lo que los kilómetros se devoraban de forma rápida. Poco antes del mediodía llegué a Córdoba y me dispuse a hacer un poco el turista. Y la verdad es que es algo que merece la pena, no en vano su casco histórico es patrimonio de la Humanidad desde el año 1994. Apenas pude estar 3 horas en esta bonita ciudad, pero las intenté aprovechar al máximo. El Alcázar, sus callejuelas adornadas con flores, los hermosos patios de las casas y, por encima de todo, su impresionante mezquita-catedral, bien merecen unas horas de nuestro tiempo. Si además acompañamos esto con alguna que otra tapita más caña, será la cuadratura del circulo. Con algo de pena, pues bien me hubiese quedado más rato admirando la mezquita, me puse de nuevo en marcha. 

Entrando en la provincia de Jaen.

Lateral de la Mezquita de Córdoba.
Al fondo el Alcazar de los Reyes Católicos.

Puente romano sobre el río Guadalquivir.

El antiguo minarete de la Mezquita visto desde el interior de la misma.

Detalle de las vigas originales de la Mezquita.
La puerta de entrada al recinto de la Mezquita.
Un precioso patio andaluz.
A punto de cruzar el Puente de la Cartuja, en Sevilla.
Por la tarde llegué a Sevilla, pero no la visité puesto que esto quedó para la siguiente jornada. En su lugar, me encaminé hasta el límite con Huelva, y es que mi amigo  y anfitrión en Andalucía, Goyo , estaba trabajando,  lo que alteró un poco el plan y esa noche no dormiría en su casa. Hay que decir que esos últimos kilómetros fueron muy divertidos.. de Aznalcóllar hasta Minas de Riotinto, me desvié por una carrretera que resulto ser peor que muchas pistas de montaña que había transitado, llena de baches, parches de alquitrán, muy estrecha, plagada de curvas.. ideal para una moto trail!!! Al final llegué a destino, y me reuní con mi Cicerón. 
La pseudo-carretera de Aznalcóllar a Minas de Riotinto...
Por la mañana, cuando Goyó salió del trabajo, fuimos corriendo a su casa para dejar el equipaje y coger su moto, con lo que realizamos un pequeño aperitivo off road por esa zona que limita entre Sevilla y Huelva. Anchas pistas que daban paso a una dehesa tras otra eran nuestro escenario. Apenas unos 60 Kilómetros en los que a ratos intercambiamos motos y probé su KLX 650, moto que estuve muy cerca que comprársela a él en su momento, y que me sorprendió gratamente. Después del paseíto, comer un poco y por la tarde, de turista por Sevilla y al igual que en Córdoba, la visita me encantó. La pena es que sólo fue una tarde y Sevilla bien merece algún día más. Imprescindible perderse en los alrededores de la Giralda, sus barrios más populares, como el Barrio de Santa Cruz o el de Triana y, como no, el Río Guadalquivir.  Sin duda, un día completísimo.
 
Las dos motos preparadas para pisar tierra.

La frontera entre Huelva y Sevilla.. un hervidero de caminos forestales.

Fauna autóctona en una de las muchas dehesas por las que pasamos.

Goyo vigilando que las vaquitas no se escapasen.
El barrio de la Catedral de Sevilla.
 
Réplica del Giraldillo, figura que corona la Giralda.

Medio de transporte alternativo.
Las callejuelas del Barrio de Santa Cruz.

El símbolo de Sevilla, La Giralda.
Puente de Triana. El barrio del mismo nombre, es el que se encuentra en la izquierda de la foto.
El siguiente día, y este era ya el tercero de viaje, preparamos las motos y nos pasamos toda la jornada por el campo, de nuevo, entrando y saliendo de la provincia de Huelva hacia Sevilla y viceversa. En esta jornada ya empezaron a asomar las nubes, y durante gran parte del día la lluvia nos acompañó, si bien, al ser ligera, no llegaba a ser una molestia. De nuevo cruzamos dehesas, pasamos por transitados caminos rurales que unen tierras de labranza y llegamos incluso a las ruinas de poblados Tartessos como en Tejada la Vieja. Para comer aquel día, nada mejor que las ya conocidas tapas... jejejej... lo bien que entran después de una “dura” jornada trailera!!! 

El Río Tinto.
La Susi bajo la lluvia con el Rio Tinto al fondo.

Las amplias pistas con ruinas de un Alcazar al fondo.

Viendo la foto, se aprecian las diferencias de concepto entre las dos motos.

A ratos, los caminos se estrechaban y había una vegetación más espesa.

Ruinas del poblado de Tejada la Vieja.
Pero todo tiene su final y tocaba iniciar la vuelta.. Desistí de seguir al día siguiente en dirección Portugal ya que la meteorología empeoró y bastante y, por otro lado, una vieja lesión en el hombro empezó a hacerme la puñeta. Fue tal la magnitud de las tormentas que también renuncié a desviarme hacia Valladolid para ver a Juanma y opté por la ruta más directa (y también la más pesada) y tiré por autovía hasta Madrid para desde allí, dirigirme a casa.. Estos mil y pico kilómetros tienen poca historia. Kilómetros y kilómetros de autovía en linea recta, acompañados de lluvia de forma casi ininterrumpida. Bien hubiese podido llegar de un tirón a casa pero el hombro me dolía horrores y los relajantes musculares hacía bastante que dejaron de hacer efecto, así que pocos kilómetros antes de llegar a Zaragoza, busqué un hotel de carretera y pasé la noche. Y gracias a que paré, porque la tormenta parecía viajar en mi dirección y aparte, esas horas de descanso me vinieron de perlas.

La mañana siguiente, ya sin prisas y algo más descansado, hice los últimos 300 Km que me faltaban para llegar a casa. Esa mañana parecía que el otoño hubiese llegado de golpe puesto que las temperaturas se habían desplomado y la lluvia, aunque de forma más esporádica que el día anterior, seguía cayendo intermitentemente. Por carreteras nacionales que, ahora si, me conocía bastante bien, fui haciendo camino y finalmente llegué a casa.

De regreso al hogar, aprovechando un claro en el cielo.
La moto demostró estar a la altura de las circunstancias. Con sol, lluvia o viento no desfalleció. Su capacidad de carga, demostró ser muy buena y su comportamiento, en todo tipo de terreno, demostró ser excelente. Punto aparte y digno de mención fueron los neumáticos, unos Heidenau K60, que se comportaron a las mil maravillas en todos lo terrenos, a excepción de las zonas con barro.. ahí mejor no meterlos que parecen tener alergia. Por lo demás, muy satisfecho de como fue el viaje y como respondió la maquina. Y es que viajar en moto y poder reencontrarse con viejos amigos siempre es una experiencia que llena el espíritu...

Saludos!!

lunes, 11 de febrero de 2013

Salidas en solitario

Hola de nuevo!

Conducir en moto por recreo se suele asociar al hecho de quedar con unos amigos para hacer una ruta, a veces en carretera, otras por montaña, y otras veces se limitan a pequeños tramos de muy poca distancia (como ocurre en el caso del trial). No obstante, la moto también se puede disfrutar en solitario. Muchos no están de acuerdo con esta aseveración, alegando al factor de riesgo que siempre supone esta actividad. Y tienen razón, especialmente cuando lo que se hace es ir por montaña o se van buscando los límites del vehículo o del piloto. A pesar de ello, de tanto en tanto, soy de los que disfrutan yendo solos.


Saliendo de la pista y entrando en el asfalto.
La XL desde el mirador.
Cuando sales solo, evidentemente el chip cambia, no puedes ir a cuchillo, no deberias tampoco, circular por según que zonas que desconoces. En mi caso, hablo de las que llamo como “salidas de palomar”, esto es, aprovechar un rato muerto una tarde, o un festivo por la mañana, y salir a desconectar un poco, para desentumecer los músculos y de paso, “despertar” a la moto, amuermada de tanto ir y venir por ciudad. Otra cosa bien distinta es hacer viajes en solitario por el puro placer de llegar a alguna parte, pero sin concretar más. Esto también lo he hecho, pero es algo totalmente distinto. 

Estos pequeños lugares los descubres cuando sales sólo, tranquilo...
Las pequeñas salidas que hago cuando buenamente puedo, son de poca distancia, a baja velocidad y con un predominio de la búsqueda de paisajes pintorescos. De hecho, no son salidas, son  “paseos”.. Apenas me muevo en un radio de 50 Km de casa y los kilómetros que recorro hasta que aparco la moto otra vez, difícilmente pasan de los 100, pero para mi, estos paseos son altamente terapéuticos. Me permiten desconectar y concentrarme en la moto, en las sensaciones que me transmite, hacen que “descubra” rincones que había olvidado. Por otro lado, me devuelven la autoestima, y es que se trata de un pequeño reto, de muy baja intensidad, pero que cuando se logra, (por ejemplo,  cuando encuentro aquella ermita que me han comentado y que creo recordar por donde iba aquel camino), producen una gran satisfacción.

La pequeña Honda posando ante la cámara.
Por la zona en la que vivo, es difícil encontrar caminos o rutas aptas para circular por montaña, pero haberlas haylas.. solo se trata de buscarlas bien.  En estas pequeñas salidas es donde más he apreciado el llevar una moto de poco peso o de volumen contenido, puesto que en caso de caída, o de haber tomado un camino equivocado, siempre es más fácil dar la vuelta o levantarla del suelo que llevando una moto “gorda”. Además, al tratarse de una zona con bastante densidad de población, esto se traduce en que normalmente hay muchos caminantes o ciclistas, por este motivo, las velocidades son justamente de paseo, no hace falta más, y por eso, si solo me moviese por estos alrededores, posiblemente no tendría una moto de más de 250 cc.. es que sobra velocidad, moto y todo!!

Otro bonito paisaje a menos de 10 minutos de la gran ciudad.
Descansando en medio de la nada.

Otro de los elementos que más me gustan del hecho de salir en solitario es que no te has de amoldar al ritmo de nadie. Conduciendo, lo reconozco, soy más bien lento, no me gusta correr mucho, y cuando voy en caravana, a veces voy frenando a los demás, o al menos, esa es la sensación que tengo. Circulando solo, no tengo ese problema. Solo somos la moto y yo, y la moto, salvo que no tenga gasolina, no se queja.

Todo lo que hace falta para disfrutar.
En definitiva, cuando salgo solo, tranquilo y sin exigencias, es cuando más feliz soy yendo en moto y cuando más recargo las pilas.

Saludos!!