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martes, 21 de octubre de 2014

Honda CB500X. Impresiones de un aficionado.

Hola a todos!

Hace tiempo que llevo diciendo que quería comentar algunas impresiones acerca de mi nueva adquisición, la Honda CB500X, pero me está resultado algo muy difícil de hacer por dos motivos.

El primero es que no tengo tiempo material durante el día para hacerlo. Un cambio de trabajo (o más bien debería decir de volumen del mismo), sumado a que la familia ha crecido de nuevo, hace muy difícil dedicarme tanto como me gustaría al blog.

El otro motivo es consecuencia de lo anterior y es que apenas tengo tiempo de salir un rato por carretera o haciendo salidas/escapadas largas, con lo cual, el uso de la moto se reduce al ir y venir del trabajo, (poquitos kilómetros la verdad) y ocasionalmente, alguna pequeña escapada fugaz, que sólo sirven para hacerse una pequeña pincelada de lo que es la moto.


¿Y qué es esta moto? pues a tenor de lo que dice Honda, sería lo que en el mundo del automóvil se conoce como "Crossover", esto es, una moto con aspecto trail (o dual sport que dicen en EE.UU) pero que en realidad esta diseñada para ir casi exclusivamente por carretera, por geometrías, suspensiones y sobretodo, medidas de los neumáticos.

¿Por que me decanté por la CB500X? Difícil cuestión. Como sabéis, hasta hace bien poco tenía una Suzuki XF650 Freewind, que, problemas de mantenimiento aparte, me satisfecía ampliamente, pero claro, los años no pasan en balde y al final los costes de mantenimiento sobrepasan el valor del vehículo. Llegados a este punto, había que pensar en alternativas. Al tener una trail ligera como es la CRF 250L, descarté modelos que se pudiesen solapar con ella, como por ejemplo la BMW 650 GS, así como otros modelos radicalmente opuestos, como pueden ser los scooters que ya analicé aquí. Esto unido a las excelentes críticas, como la que J.M. Alguersuari expuso en su blog, ayudaron en la decisión de la compra.

No me extenderé demasiado en temas técnicos del modelo en tanto que, ni soy piloto ni probador, y mis conocimientos técnicos equivaldrían a lo que en informática diríamos que están en "nivel usuario". Si queréis saber detalles del motor, tecnología empleada y demás, pues lo siento mucho pero hay muchas pruebas realizadas por prensa especializada que os pueden ayudar en este sentido. Lo que yo quiero comentar es la impresión que, después de seis meses ( y escasos 2000 Km) me deja este modelo de la marca del ala dorada.


Si tuviese que definirla en tres palabras diría que es lógica, práctica y económica:

Lógica: es una moto pensada en un gran número de usuarios que, o bien no necesitan mucha caballería o que con menos cilindrada irían "forzando la máquina". Ofrece justo lo necesario en cuanto a potencia, equipamiento (ABS de serie) y prestaciones (rozando los 50 Cv del carnet A2).

Práctica: por volumen, suavidad, capacidad de carga, (instalando maletas, baúles varios, etc.) y entrega del motor, tienes una moto que sirve tanto para ir a trabajar como para planear escapadas, salidas a buen ritmo buscando puertos de montaña... Además todo esto con medidas más "humanas" que muchas de sus rivales.

Económica: Tanto en su adquisición (menos de 6.000 €), así como en lo referente a impuestos municipales, en su mantenimiento y, especialmente, en el consumo de combustible. Este último punto es uno de los que más peso tiene en estos tiempos de crisis económica. A modo de ilustración, con un depósito podemos hacer mas de 350 Km tranquilamente. Casi nada.

Es una moto muy cómoda para el día a día, bastante ligera y maniobrable, si bien en parado la encuentro un poco torpe y no tiene un radio de giro demasiado amplio. Quizás la palabra que resumiría mejor su funcionamento es "suave". Ese bicilíndrico es todo dulzura y progresividad, pero ojo, tiene mala leche si le buscas las cosquillas. La ausencia de vibraciones también ayuda en esa sensación de suavidad. Los acabados, dignos de Honda aún sin ser un modelo Top de su gama.

Puestos a poner pegas, aparte del tema del ángulo de giro, podríamos hablar del concepto de moto que es.. una crossover.. quien busque una moto para pisar pistas, que se olvide de la CB y busque otros modelos. Si queréis una única moto para absolutamente todo, pues no.. (aunque ya se que en Tailandia, donde se fabrica la moto, han hecho preparaciones para un uso raid o enduro). Ahora bien, si queréis ir a trabajar de lunes a viernes con rapidez y comodidad, el fin de semana os gusta hacer unas cuantas curvas para ir a almorzar con los amigos y de tanto en tanto os marcáis un viajecito, puede que pareja, de varios cientos (o miles) de kilómetros, pues si, esta puede ser vuestra moto.

Saludos!!!!



martes, 15 de abril de 2014

Yo a ti te conozco??

Hola a todos!

Así, con la pregunta que aparece al inicio, históricamente, han empezado muchas conversaciones. A veces, estas charlas se quedan en el equívoco y la posterior disculpa y vergüenza del que ha formulado la pregunta. En otras ocasiones, la coincidencia es real y da pie  a mantener una conversación.  Creo que es algo que a todos nos ha pasado más de una vez.

Lo que no es tan normal es cuando esa interrogación tiene un ligero matiz, como fue el caso que me pasó hace unos días. La pregunta en cuestión fue, “A esta moto la conozco!!! Se la compraste a Antonio, verdad??”.  Vale que le mundo es un pañuelo, pero tanto??? Esta anécdota me paso de la peor manera que te pueden pasar estas cosas, saliendo de trabajar, después de un mal día por cierto, con pocas ganas de charla y la concentración a niveles mínimos. Salgo de la zona de parking y me paro en el semáforo. En esto que veo a un señor que sale corriendo y se pone a revisar la moto como si fuese un comisario de verificaciones del Dakar y que acto seguido inspecciona la matricula para mayor desconcierto de un servidor. En este momento, si no había metido primera y salido huyendo de tan pintoresco personaje era por dos razones:

-a: tenia un taxi delante que me bloqueaba cualquier maniobra evasiva.
-b: la moto se me había calado y parecía que se resistía a arrancar.

En estas, este señor me espeta la pregunta que comentaba antes, poniendo mucho énfasis en el tal Antonio (todo esto, a modo de apunte, con el semáforo que se había puesto en verde  y yo, ahora si, sin posibilidad de escapatoria en tanto que la moto no quería ponerse en marcha). No se, pero un servidor intenta siempre pasar desapercibido, por lo tanto, tanta espontaneidad me resulta a priori un tanto molesta. Ojo, que al cabo de unos segundos, (cuando mi mente pasa del modo “alerta” al modo “tranquilo, no hay de que preocuparse”), ya dejo de pensar que se trata de un psicópata o de un choricillo del montón que quiere jugar conmigo al despiste mientras otro caco compinchado, me desvalija aprovechando mi sorpresa.

La moto objeto de la conversación, mi ya ex-Suzuki Freewind.
Así pues la conversación fue algo tal que así:

Hombrecillo: A esta moto la conozco!!! Se la compraste a Antonio, verdad??
Yo: Pues, esto... em.. 
H: Si hombre, Antonio, que tiene un taller en la Calle xxxxx, esquina con la Avenida xxxx.
Y: Ah!! sssi.. si.. Pero no me acuerdo del nombre de ese señor. 
H: Vaya.. el bueno de Antonio!! No veas que recuerdos que me trae esta moto!!!  Era MI moto!!!! Se la pasé a él para que me la vendiera. Bueno, casi se la dí..  Y no veas lo buen mecánico que es este Antonio!!!
Y: Ah si?? Mira tu.. la vida es un pañuelo..
H: Pues si... y mira que va bien la puñetera moto, eh???
Y: Hombre, es buena moto, pero ya tiene sus añitos... 
H: Bueno, si.. si no hubiera sido por el golpe que me dieron igual la conservaría y todo... (aquí se da cuenta de la cara de sorpresa que pongo) No no.. que a la moto no le pasó nada... 
Y: Ya.. pero lo dieron un golpe entonces?
H: Ssi…. bueno, pero no te pienses.. ay!! Bueno, que me tengo que ir.. y me sabe mal que no te dejo marchar... Que vaya bien!! Buena moto, si señor...

Dicen que quien calla otorga, pero que queréis que os diga.. me hubiese encantado otorgar menos y hablar mas... La puñetera timidez, la sorpresa del momento y, por que no decirlo, la educación recibida, hicieron que me quedase alucinando y no replicase apenas nada. Además bien hubiera podido comentarle todos los desastres que el “bueno de Antonio” no había sido capaz de solucionar, de hablarle del pésimo estado de mantenimiento de la moto, de recordarle que cuando iba a comprar la moto, nadie me informó que había tenido un accidente, etc. En fin, no repliqué nada. Simplemente me quedé con la cara de idiota que te queda cuando te das cuentas que te la han colado y que ya vas tarde para quejarte. Ahora ya, se trata de agua pasada, pero igualmente fastidia.

No hace falta decir que ya he solucionado el entuerto y que la moto objeto de la conversación ya ha sido reparada y entregada como parte del pago de otra motocicleta nueva, que a buen seguro me aportará buenos momentos y menos dolores de cabeza que la anterior. Lo mejor de haber tenido esta moto son las lecciones que he aprendido, que son que no puedes dar por sentado nada y que no puedes poner la mano en fuego por nadie, así que, cuando quieras comprar algo de 2ª mano, si no tienes experiencia, búscate a alguien que sepa más que tu y que te acompañe y asesore.
 
En caso de duda, consulta con alguien que sepa. Debajo de ese carenado molón, puede haber sorpresas!!!
Saludos!!!

Pd. “El bueno de Antonio”, evidentemente tiene otro nombre. No he querido usar el nombre real ni tampoco dar la dirección del mismo. Una cosa es hacer una queja en voz alta y otra distinta es difamar a nadie y no quiero que nadie pueda usar este blog con esa finalidad, ni contra mi ni contra terceros. Espero que lo entendáis.

miércoles, 15 de enero de 2014

En busca del fuego.

Hola a todos!!

Son muchas las semanas que llevo sin escribir nada pero más son aún las que llevaba sin salir en moto para algo más que no fuera el simple hecho de ir al trabajo y volver. Sólo os diré que durante el parón navideño no bajé al garaje ni un solo día y que a la vuelta de las vacaciones tuve que arrancar empujando la CRF. Natural. Un mes parada es lo que tiene.

No obstante, la primera salida del año (y la primera después de mucho tiempo) no ha sido con la Honda, si no con la Freewind, que últimamente la tenía medio dormida. Toni, de motostrail, propuso hacer una salida asfáltica, muy light, de pocos kilómetros y nada racing. De hecho, el motivo principal de la salida era estirar un poco las piernas, calentar los motores, reencontrarnos con los amigos y, quizás este es el motivo más importante, llenarnos el buche sin mesura, como si nos llevásemos diez días de fiestas y comilonas navideñas.
Las monturas de la salida en el punto de encuentro.
El día de la salida, la víspera de reyes, se levanto con un cielo despejado (había estado lloviendo el día anterior) y un frío espectacular. Afortunadamente para nosotros esto solo motivó una temperatura de entre dos y tres grados, pero no se produjeron heladas por la noche. De la carretera poco puedo explicar. El frío, pese a las múltiples capas de ropa, forros varios y protecciones, era intenso, como una suerte de penitencia previa al Shagri-la en forma de viandas y colesterol que nos esperaba. Apenas había tráfico, bosques a un lado y otro del camino, solo interrumpidos por zonas agrícolas. Tranquilos, que no llegue a desarrollar el síndrome de Sthendal. Es que soy de los que van tranquilos y disfrutan del paisaje.

Parado en el arcén.
Al llegar a los alrededores de Cardona, nos desviamos por una carretera comarcal en dirección Solsona. La carretera se estrechaba un poco más y estaba plagada de desvíos en los que el asfalto brillaba por su ausencia. Unos kilómetros más adelante, encontramos el desvio hasta nuestro destino, Serracanya, un restaurante hecho por y para cazadores, y también para algunos moteros despistados como nosotros. Helados como llegamos, la visión de una gran chimenea, llena de parrillas con pan tostado, carnes varias, embutidos, vino, etc., hizo que todos pensásemos que había valido la pena madrugar, pasar frío, hacer pocos kilómetros por asfalto (una superficie que nos nos apasiona en exceso), para llegar ahí. Si, se que suena a glotonería pura y dura, pero de vez en cuando, es bueno planear estas rutas triperas.. total, para el barro, el sudor y las lágrimas, siempre hay tiempo!

Al final, encontramos el fuego... y las brasas, y las morcillas y...
Baby, I'm on fire..
Preparando la mesa.
Sin comentarios.
Ya bien comidos, después de ponernos al día de las diferentes novedades que teníamos, volvimos hacia Cardona donde, después de repostar, cada cual tomó su camino a casa, Unos por autovía, otros por carretera comarcal, otros alargaron el camino hasta Andorra. 

Visto asi, parece una salida trail.. pero no..
... solo eran los 500 metros antes de llegar al restaurante.
Hasta la próxima salida!! (eso si, por pistas a ser posible..)

Saludos!!!

lunes, 14 de octubre de 2013

¿El futuro del trail?

Hola a todos!!

Llevo una temporada sin escribir demasiado. Es lo malo que tiene estar mucho tiempo inactivo, que uno acaba agotando hasta las ideas y los temas sobre los que escribir. Hace mucho que no salgo con las motos y apenas hago más que el ir y volver del trabajo con ellas. La Honda me mira de reojo. Quiere que le den algo más de caña y sentir el barro en sus neumáticos y la Freewind, viejecita ella, no se queja, pero está claramente infrautilizada y tiene sus achaques. Ahora mismo, salvo alguna pequeña escapada puntual, no se vislumbra ningún viaje más o menos largo en el futuro. Tampoco es que me apetezca demasiado. Separarme más de dos días de mi hija no es algo que entre en mis planes inmediatos.

Hace unos días, mientras mantenía una charla con un colega trailero, salió un tema recurrente entre muchos de los que somos aficionados a las motos y no es otro que el clásico “Hablando de la Freewind, ¿Y si me cambio la moto ahora, que me compraría?”. Si esta pregunta la hubiese formulado un enamorado de las motos tipo custom, o los scooter, o incluso, los amantes de las motos deportivas, no hubiese habido mucho problema. La oferta en estos sectores es muy extensa, ¿pero que pasa con los aficionados al trail? Y recalco bien, en los aficionados al TRAIL, entendiendo trail como circular indistintamente por campo y asfalto y me alejo de conceptos más específicos como el Enduro.

Este amigo, Goyo, poseedor de una trail pura (una 50%-50% montaña y asfalto) como es la Kawasaki KLX 650 F, me replicaba que hay alternativas, pero que claro, obligan a renunciar a cosas. En un momento de la conversación más o menos me dijo (y digo más o menos porque la conversación fue un ir y venir de mails):

“Pero a ver Xavi, si tu vives en Barcelona y con críos ahora, pocos viajes puedes hacer, ¿no? Pues para ir a currar te puedes apañar con la Honda y si me apuras y no quieres quedarte sin tacos y reservarla para el monte, pues mírate un maxi scooter, de 250-300 más o menos. En ciudad te van igual o mejor que la Suzuki, y si se tercia un día, puedes llevar a tu mujer si es que habéis podido colocar a los niños con algún canguro, ¡ Y os vais a hacer un paseo en moto!”. Pues posiblemente tiene más razón que un santo, pero pasemos a ver, ni que sea una pincelada, algunas de las alternativas en el mundillo trail.

En cilindradas superiores a 750, encontramos modelos excelsos, como la mítica BMW 1200 GS, o la nueva y no menos espectacular KTM 1150 y luego toda una serie de maxitrails de muy alta cilindrada y prestaciones pero muy enfocadas a un uso asfaltico o en caso de ser por pistas (y digo pistas que no caminos ni nada similar), estas, a ser posible sin demasiadas dificultades, como es el caso de la Honda Crosstourer o la nueva Suzuki V-Strom 1000, grandes viajeras, con look trail, pero muy pesadas y voluminosas como para complicarse demasiado en ruta.. (aunque luego viene Jaume Von Arend con su Super Teneré, por poner un nombre, y se pone a hacer trialeras con la moto a tope de carga..)

La nueva BMW 1200 GS.

El S.U.V. de Honda, la nueva CrossTourer.

Yamaha Super Teneré 1200.

La novísima Suzuki V-Strom 1000
En cilindradas menores, la cosa parece que se anima. Una muestra es la Honda CRF 250L que poseo, una moto básica pero muy válida para todo, quedando fijado su talón de Aquiles en la incomodidad para realización de grandes viajes (por lo pequeño del motor, capacidad de carga, tamaño del depósito de gasolina, etc), que ojo, no desmerecen en absoluto a la moto y que se pueden realizar estos viajes, eso si, con paciencia y asumiendo un ritmo diferente. No podemos olvidarnos de la Yamaha WR 250 o de la KLX 250 de Kawasaki. También se rumorea algo sobre la posibilidad que KTM haga una evolución trail basada en su preciosa (y eficiente) Duke 390. Umm.. Sueño con algo así cuando sea mayor! Un motor monocilíndrico, en torno a los 40-45 Cv, poco peso, no demasiado voluminosa, estética raid.. Una versión actualizada y más rutera de la Suzuki DR-Z 400.  En fin, el tiempo dirá si solo se queda en rumor o se concreta en algo que no sea una Enduro pura y dura.

¿Que decir? Mi Honda CRF 250L

La ligera Kawasaki KLX 250

El problema lo encuentro si miramos las cilindradas medias.. Las que antes eran las reinas de los fabricantes. Era raro que hubiese una marca que no tuviese una trail de verdad entre los 400 cc y los 750 cc. Ahora, por mucho que busco, cuesta encontrar. Ojo, existen, pero al haber una menor oferta, es más difícil encontrar una moto “a mi medida”. Tenemos toda la gama de KTM’s, que ojo, son motos de Enduro. Tenemos también las Yamaha XT y Teneré pero ya las he probado y me quedan demasiado altas y algo pesadas. En Honda tenemos su gama de “Crossovers” con las NC 700 o la CB500 X, orientadas al asfalto básicamente. Suzuki tiene la evolución de la V-Strom y poco más, y al igual que las de Honda, es una moto casi al 100% asfáltica. Por último tenemos las BMW GS, quizás algo más equilibradas en su proporción asfalto-campo y algo más acorde a mis gustos en cuanto a altura y peso, pero por otro lado, algo más caras y con fama de haber bajado algo sus estándares de calidad.

La pequeña de las S.U.V. de Honda, la CB 500X

Una de las mejores motos off road, la KTM 690 Enduro R

Toda una leyenda, Yamaha 660 Teneré

La pequeñas de las BMW, la 650 Gs.
El motivo de estas dudas y posteriores conversaciones viene motivado por que la Freewind lleva unas semanas algo “tontas”. Por un lado tenemos pequeñas intervenciones mecánicas que ya estaban previstas, pero por otro lado, tenemos algunas cosas en un horizonte no muy lejano que entrañan algo más complejidad, como sería la correa de distribución, la revisión y/o sustitución de los rodamientos de dirección, o la limpieza y ajuste de carburadores.  Todo esto sin olvidarse de la edad de la moto y el kilometraje, de casi 50.000 Km hoy en día.

Supongo que, de no estar en una situación de crisis económica como la actual, pues igual no iría con pies de plomo a la hora de hacer gasto y me plantearía la sustitución de la moto, pero estando las cosas como están, pues se intentará en base a un gasto lo más reducido posible, mantener la moto en buen estado y hacerla durar o venderla/cambiarla como opción más radical. Y además, y he aquí el quid de la cuestión, si me plantease el cambio de moto, no encuentro alternativas a la Freewind. A ver, que las hay, que ya he enumerado algunas antes, pero es que no encuentro demasiados modelos que encajen en el esquema de la Free,  a ver, trail asfáltica pero que no hace ascos a las pistas, bajita, muy ligera, rápida si se le pide y con buena capacidad rutera y de carga. Vamos, un comodín que sirve un poco para todo (como buena trail que es).   
Mi pequeña (y rutera) Suzuki Freewind.

Quizás la GS, pero es cara y ha perdido mucho enfoque off road, quizás la CB 500 X, muy similar a la Freewind en concepto y dimensiones, pero enfocada al asfalto..  Y casi que descarto las demás opciones por caras, voluminosas o por que simplemente, han acabado desapareciendo, como es el caso de la Husqvarna Terra 650. Una moto muy competitiva pero que a raíz de la salida de BMW, no parece tener futuro.

Un detalle que hay que tener en cuenta es que ya tengo otra moto.  Por lo cual, todo lo comentado anteriormente, es hablar por hablar. En caso de “fallo multiorganico” en la Suzuki, siempre me queda la Honda, pequeña vale, pero por ciudad hace diabluras y en carretera, si no pides demasiado, cumple. Vamos, que puedes ir a currar perfectamente con ella, eso si, no te olvides de darle un manguerazo antes de cogerla si el fin de semana has salido al campo con ella, más que nada para no ensuciarte los zapatos y el bajo del pantalón de barro.

Al ser una trail pura (una 50% asfalto 50% tierra), en caso de compartirla con otra moto, no se hace necesario que esta otra tenga demasiadas capacidades off road, lo facilita que pueda valora un abanico más  amplio de motos y estilos. Vuelvo entonces al concepto del principio. Las pseudo-trails (o Crossover’s/ S.U.V. o como queramos denominarlas). Aspecto de aventura pero uso casi exclusivo en asfalto.

Son entonces,  ¿el futuro de la moto trail? Pues quizás si que lo son… y me explico:

  •  Cada vez hay más restricciones para circular fuera del asfalto, por lo que una moto muy especializada, tipo enduro por ejemplo, difícilmente se puede usar en otros ámbitos, como por ejemplo, en ciudad. Estas (falsas) trails, pueden en su mayoría rodar por casi todos los terrenos, incluidas las pistas de tierra, eso si, muy muy fáciles y sin elementos tipo barro, grava, etc.
  • Permiten un uso turístico muy válido, tanto por postura de conducción como por capacidad de carga. Por este mismo motivo, también son útiles en ciudad, con la única salvedad del peso, excesivo en algunas de ellas.
  • La estética manda. Queda muy “molón” presentarse en determinados trabajos con la moto llena de gadgets como si fuésemos el mismísimo Ewan McGregor viniendo de la Ruta de los Huesos… aunque no hayamos salido fuera de una autovía nunca. Este punto es subjetivo, pero a las marcas les gusta, –y les interesa mucho-, este tipo de cliente.
  • Dado que la mayoría de estos S.U.V. derivan de modelos de carretera o turismo, comparten elementos con otras motos, lo que abarata la adquisición de recambios y abarata los costes de producción, resultando en muchas ocasiones, motos más económicas (algunas de ellas) que otros modelos trail “puros”.

A pesar de estas ventajas o puntos a tener en cuenta, puestos a preferir, prefiero una trail  de verdad, de las que sabes que puedes meterte en una pista, de aquellas que igual se acaban complicando, como que sabes también que, en caso de ir con prisa, vuelves a la carretera y puedes hacer un tramo largo sin inconvenientes y total comodidad. Otra cosa será que las diferentes limitaciones o restricciones (de tipo legal, económico, etc) se impongan y hagan variar este punto de vista.

Quizás después de todo, lo más sensato sea preparar algo la CRF, para que sea más “Raid” y así hacerla más rutera, sin perder ninguna de las virtudes que ahora tiene. No se, algo del tipo:

-    Un buen cubre cárter.
-    Mejorar la autonomía con un depósito de gasolina más amplio.
-    Un asiento algo más cómodo.
-    Un juego de neumáticos más rutero que los IRC que lleva de serie.
-    Valorar la posibilidad de adquirir una centralita de inyección nueva para tratar de obtener algún Cv’s  extra.

Esta Honda quiere que le hagan kilómetros!!

La verdad es que bien mirado, sería una moto muy muy completa. ¡¡Casi que no hace falta valorar otra moto que la complemente!!

Continuará…

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Bolsas blandas Wolfman.

Hola a todos!!

En esta entrada os quiero comentar mis impresiones con respecto a las bolsas de equipaje de la marca americana Wolfman. Que quede claro, antes que nada, que se trata de un opinión personal, no de un publireportaje ni nada por el estilo, ni tampoco es un review, analizando todo en detalle, que un servidor no saca ningún provecho de escribir ni tampoco tiene tanto tiempo como para entrar a saco en el tema.

Antes que nada, explicar que Wolfman es, como decía anteriormente, una marca norteamericana fundada en 1992 y está especializada en la fabricación de bolsas de equipaje claramente orientadas a los viajes de aventura y el off road, si bien en los últimos años, han ido ampliando su catálogo a más tipos de moto. Como pongo en el título de esta entrada, se trata de bolsas blandas, fabricadas con una tela de gran calidad tipo cordura. Este tema hace que sean ligeras y bastante resistentes, además de facilitar que quepa mucho más de lo que inicialmente puede parecer. 

Estas bolsas (y esto es extensible a toda la gama de Wolfman) están plagadas de pequeños detalles que muestran el mimo (y el conocimiento de los viajes fuera del asfalto) con que se han hecho: bolsillos interiores, múltiples aros tipo "D ring" en los que sujetar otros elementos de equipaje o pulpos, materiales textiles de gran dureza, a prueba de arrastrones, etc. En las diferentes motos que he tenido, he equipado este tipo de bolsas y la verdad es que estoy francamente contento con el resultado que me han dado. Concretamente cuento con la Enduro Tool Bag (una pequeña bolsa trasera, de unos 2 litros de capacidad), la Enduro Tank Bag (una bolsa sobredepósito de unos 6 litros), y las alforjas E-12 Saddle Bags (22 litros en total).

La CRF con las alforjas E-12 y la Enduro Tool Bag.

La Freewind con su Enduro Tank Bag, fantástica para motos con depósito no metálico.

Mi querida XL200 con la Enduro Tool Bag.
Como veis, se trata de la gama Enduro, esto es, de pequeña capacidad y aptas para todo tipo de motos, pero principalmente, para motos de volumen contenido, como puede ser una enduro o, como es el caso, la CRF250L. A priori puede parecer que hay poca capacidad para llevar equipaje, pero las apariencias engañan, y si queremos viajar ligeros o en plan "aventurero", con llevar lo mínimo es suficiente y creedme, en estas bolsas acaba cabiendo casi todo. Otra de las ventajas de las bolsas de esta marca, es que se trata de un sistema que es modular, esto es, que podemos añadir otras bolsas o accesorios, como por ejemplo, una bolsa trasera auxiliar, o unas botellas de combustible por ejemplo, de forma fácil, multiplicando la capacidad de carga en segundos. No obstante, tienen algún pero y es que no son impermeables, a pesar de soportar bastante bien el agua y por otro lado, los sistemas de sujección, son universales y a veces en algun modelo de moto muy concreto, no acaban de ajustarse como debieran, pero esto es una excepción.

Como decía, un sistema modular.. o era una "moto anuncio"??
Evidentemente, hay más marcas que fabrican sistemas de equipaje similares, como pueden ser Giant Loop, Touratech o Kriega, por poner unos ejemplos conocidos en el mundillo del off road, pero quizás, con el permiso de Touratech, son las Wolfman las que más se han popularizado entre los usuarios de trail ligeras o enduros (y ni que decir que el alto nivel de calidad es similar en las tres marcas).

Si queremos hacer viajes muy dilatados en el tiempo, o con una moto de gran tamaño y no nos importa demasiado el llevar dos kilos más o menos de equipaje, los sistemas como las maletas rígidas o los top-case, como acostumbra a verse en la maxi trails,  pueden ser más atractivos, pero cuando lo que interesa es ir ligero o vamos a ir por terreno en mal estado, mejor la simplicidad y ligereza de este tipo de bolsas, pero como se suele decir  para gustos, colores.

Esta es una manera de viajar, una maxi con todas las maletas...
.. y esta es otra manera, con pequeñas bolsas aprovechando cada pequeño hueco.
Saludos!!!!

Pd. si os interesan las bolsas Wolfman o Kriega, no dudeis en consultar a Toni de motoristas.com, pues son distribuidores oficiales de estas dos marcas.

lunes, 13 de mayo de 2013

Probando motos.

Hola a todos!

Como ya os comenté en la entrada anterior, ando un tanto confuso con la idea de cambiar de montura. No es que no esté contento con la Freewind, al contrario, pero van saliendo pequeñas pegas que me hacen dudar de si mantenerla o no. Los principales puntos en contra que veo son, por un lado, la edad de la moto. Tiene ya 15 años y si bien se ha puesto al día, hay que andar con más mimo si cabe en lo que a mantenimiento se refiere si se quiere hacer rodar unos cuantos miles de kilómetros más.  

Por otro lado está la cuestión del tipo de moto que es. Es una trail pero su objetivo está más allá de las pistas de tierra y se fija en la carretera y la ciudad principalmente, donde por cierto va fenomenal gracias a su robusto motor y a su altura y peso contenidos. Lo que no se puede es pretender hacer con ella alguna de las cosas que he hecho. No la puedes meter en caminos rotos o excesivamente embarrados, o en vadeos, puesto que no es moto para ello. Si quiero ir con los amigos, o me busco alternativas asfálticas para rodear esos tramos algo más “selectivos”, o me tengo que dar la vuelta.

Por último, y esto es una cuestión un poco más subjetiva, está el tema económico, y es que para poner la moto a punto, he tenido que hacer un considerable esfuerzo monetario. De hecho, ya he gastado más dinero en ella que lo que me costó su adquisición. Vale que ahora, salvo el mantenimiento periódico, poco más se le ha de hacer, con lo cual, el coste se supone que se irá rebajando, pero el gasto ya hecho. 


La moto de la discordia, mi mimada Suzuki Freewind.
Estos son los motivos que me motivan a desprenderme de la Susi, pero ojo, también tiene sus puntos a favor de quedarse en el garaje. El principal es que es una moto muy cómoda, con buena capacidad de carga y muy agradable para el pasajero, parece hecha a mi medida. Bajita y ligera a pesar de ser una 650. Por su geometría y las medidas de sus ruedas es una moto que en carretera y en el día a día de una ciudad como Barcelona, va perfectamente y tiene una autonomía considerable. Y haciendo curvas o en rutas trail no muy accidentadas, es una delicia.

Por otro lado, tengo presente que durante una buena temporada, poco gasto se le ha de hacer, aceite hace menos de 1000 Km, ruedas nuevas, rodamientos, kit de transmisión, sistema de frenos y pastillas revisados o cambiados directamente, etc. Vamos, que a pesar de haber obligado a hacer un gasto importante, ahora se puede amortizar de sobra. Está claro que la Freewind, aún tiene muchas cosas por aportar, el tema es que quizás no de la manera que había previsto inicialmente.

Por todo esto,  me planteo la duda (razonable) sobre si cambiar de moto o no. Y es que veo varias alternativas:
 

  1. Vender la Freewind y comprar una única moto de características similares a la Suzuki, pero con más dotes off-road.
  2. Mantener de momento la Freewind y adquirir una segunda moto, una trail ligera, de 250 cc, orientada al off road, pero con posibilidades para el día a día llegado el caso, y día que la Freewind diga basta, buscar una sustituta más “ciudadana”. 
  3. Me quedo con la Suzuki y no compro nada hasta que se estropee del todo (en este caso, las salidas por tierra se habrán de reducir a cositas muuuy sencillas, que ni la moto ni los neumáticos pueden complicarse mucho la vida).

Por este motivo puse la Freewind en venta. Soy sincero, no espero que se venda, por lo menos, no a corto plazo, pero tampoco tengo prisa. Por lo pronto, estoy probando motos y en función de las sensaciones que me transmitan y del movimiento del mercado, así haré. 


Hasta el momento las motos que he podido probar son la Honda CRF 250L, la Kawasaki KLX 250 y la Yamaha XT 660 R. Las dos primeras son motos nuevas y serían la “2ª” moto que comentaba antes y la XT sería la opción en el caso de tener una sola moto. En este caso, es una moto de ocasión, de un amigo que la tiene muy bien equipada y mejorada para su uso en tierra. He descartado otros modelos nuevos como las Beta Alp 200 o la 4.0, KTM’s varias o la Yamaha WR 250 por ser modelos poco vistos (las Beta) o por muy caros (Yamaha o KTM).

La Kawasaki KLX 250 es una moto muy interesante como una segunda moto y, con algunos retoques que nos permitan obtener algunos CV’s extras, puede convertirse en la única. Un detalle a tener muy en cuenta es su suspensión, totalmente regulable tanto en la horquilla delantera como en su parte trasera. Los más endureros la encuentran muy blanda y poco fiable a la hora de ir “ligero” en trialeras o en zonas muy rotas y con saltos. A ver, el uso que yo quiero darle es bastante más tranquilo, quiero hacer trail, no enduro, y para eso, me parece más que suficiente. Otro tema es el de la potencia, y es que de serie, se indican 22 CV, pero la moto viene limitada en el régimen de revoluciones  que hace que no pase de las 7-8000 RPM . Esto se traduce en una respuesta muy floja del motor (ojo, nada que no se pueda solucionar con una pequeña intervención sobre la centralita). 

La KLX que me dejaron probar después de "entrar en materia".
Debo reconocer que en este punto, hice una pequeña trampa, puesto que la unidad que pude probar estaba “full-equip”: Deslimitada, con neumáticos de enduro en vez de los más mixtos que equipa de serie, sistema de colector y tubo de escape sustituidos por unos mucho más ligeros y que aumentan la ganancia en bajos, centralita de inyección Power Commander, nuevo filtro de aire, etc. En definitiva, un “pepinillo” en toda regla. Las sensaciones que me transmitió fueron francamente buenas. De acuerdo que no será una moto para hacer autopista de manera sostenida, pero en pistas, tracciona como una bestia, quizás no valga para hacer trialeras imposibles, ni para hacer saltos tipos motocross, pero para hacer caminos y pistas más o menos rotas, superar algún que otro sendero o trialera de dificultad moderada, es plenamente factible sin demasiado esfuerzo. 
Como veis, una pequeña moto que es también una gran viajera.
Es muy ligera y tiene un asiento estrecho, lo que ayuda  mucho a su control en esas zonas delicadas o a la hora de detenerse y tener que empujarla. Las suspensiones las encontré bastante más duras de lo que me comentaban, además, como ya he anotando anteriormente, son regulables tanto delante como atrás. Desde luego la sensación no era ni mucho menos la de hacer topes o algo similar. Otro punto positivo, este ya relativo a su diseño, es que el sillín que aunque alto, es amplio y permite que dos personas quepan sin demasiados agobios. También dispone de numerosos ganchos y puntos para poder fijar equipaje. Su cuadro de instrumentos también me pareció muy completo. Otro detalle “urbano”, es que los reposapiés tienen la opción de llevar un taco de goma protectora, para no estropear los zapatos si conducimos por ciudad, y con solo quitar este elemento, encontramos los típicos dientes metálicos, más aptos para botas off-road.
A pesar de derivar de una enduro, la KLX anda bien en asfalto.
Pero también encontré algún pequeño aspecto negativo, y es que la perfección no existe. El principal es el tema de la altura del asiento, rozando los 89 cm. Para una medida como la mía, (1.71 cm) en algún momento puede ser algo delicado. Lo bueno que tiene es que es estrecho y esto compensa algo. Por otro lado, el depósito de combustible que tiene, tampoco es ninguna maravilla, 7,7 litros, de acuerdo que tiene un consumo reducido, de entre 3.5 litros y 4. Esto en ciudad no es problemático, pero en montaña, teniendo en cuenta que hablamos de una trail, no de la enduro que llevamos en el carro hasta la zona que queremos hacer, y cuando acabamos, la subimos al carro y para casa, puede ser un tanto escaso. Además, en el mercado auxiliar no hay posibilidad de equipar un depósito de mayor capacidad. Otro aspecto que no me ha gustado es la cuestión de la limitación, y es que limitada es como llevar una 125!! Simplemente con la deslimitación, algo que es gratis y bastante sencillo de realizar, la moto gana mucho. Por último, está el tema pecuniario. 4800 euros y con precio de oferta. No se, para una 250 me parece excesivo. 

La otra 250 que he probado es la novísima Honda CRF 250L. Matizo, sólo he podido probarla “virtualmente”, esto es, la he trasteado en el concesionario, me he montado en ella, la he encendido y oído que tal sonaba, pero no he podido rodar con ella y me he tenido que remitir a los datos técnicos que el fabricante da y a las pruebas, más o menos interesadas, que algunas revistas y/o portales de internet hacen de ella.
Una moto básica, pero la CRF te "permite" ciertas licencias.

Las impresiones que me ha dado “in situ” son francamente buenas. Se ve más robusta y sufrida que la KLX. La calidad de los acabados es muy buena, como se espera de una Honda. Su cuadro de instrumentos es muy completo, no tanto como el de la Kawasaki (carece de cuentavueltas) pero da mucha información. La horquilla delantera invertida tiene un aspecto impresionante. De acuerdo que no tiene las regulaciones presentes en la CRF 250R o en X, pero ese dorado de las barras da un punto muy interesante y tienen un grosor considerable. Su asiento, pese a seguir siendo algo alto (87.5 cm), lo encontré muy cómodo y, al ser también muy estrecho, permite que llegue casi con la misma soltura al suelo que con la Freewind. 

A nivel de ergonomía, la encontré más a mí medida que la Kawasaki, faltaría comprobar como iría rodando de pie, donde en alguna moto he necesitado de alzas del manillar. Las estriberas tienen una anchura considerable  y apuntan a que en salidas largas no serán un suplicio para los pies. La pega es que no tienen esa pieza de goma que si tienen las Kawa que tanto se agradece cuando se conduce en ciudad con zapatos de calle, pero con las bota de cross, son perfectas.
 
Como la KLX, también va bien en asfalto.
Una vez enciendes el motor el sonido que encuentras (y esto es algo común con la Kawa) es mínimo, es una moto sin duda muy silenciosa, perfecta para no alterar en demasía el medio ambiente. Yo siempre he sido de los que gustan de no hacer mucho ruido, no me gusta llamar la atención y en estas motos, salvo por las formas o los colores que equipan, se puede pasar muy desapercibido. Su ronroneo es suave y sin altibajos, fruto de un sistema de inyección muy preciso.

A nivel de comportamiento, pues desgraciadamente no puedo hablar en primera persona, pero todas las comparativas y análisis coinciden en que es una moto muy noble, que aparentemente entrega la potencia de forma muy progresiva  y que no aparenta que tenga de fábrica ninguna limitación, a diferencia de la Kawasaki. También se habla de una autonomía muy buena pese a equipar, como la de color verde, un depósito de combustible de reducidas dimensiones.  También se dice que las suspensiones, pese a ser menos exquisitas que las de su rival japonesa, cumplen su función de forma notable.  Su precio es algo más asequible, sobre 4.500 €. Algo sorprendente siendo Honda.

Los puntos negativos que le encuentro, (si no tenemos en cuenta que solo me puedo fiar de mi intuición o de los análisis que antes comentaba), son que, al igual que la KLX,  su depósito es demasiado exiguo para lo que debería ser una trail, aunque, a diferencia de la Kawa, aquí si que hay mercado auxiliar y se fabrica un tanque de combustible de 10,5 litros. Otro punto que no me gusta mucho es el espacio para el pasajero, algo escaso.  Este no es un punto que me inquiete puesto que el uso que le daría sería básicamente en solitario, pero puestos a mejorar la moto... Por último destacaría un tema que me da un poco de miedo y es que es una moto acabada de salir al mercado (aquí, porque en Asia por ejemplo, ya lleva más rodaje)  y por lo tanto, sin referencias apenas acerca de fiabilidad, problemas habituales, etc., vamos, que sería como una cita a ciegas, igual sale bien, pero como se tuerza la cosa…

La tercera en discordia seria la XT660R. En este caso, se trata de una unidad del año 2010 con muy pocos kilómetros.  Como comentaba al principio, este modelo lo consideraba en el caso de tener una única moto en el garaje y es que guarda muchas similitudes con la Freewind, pero vayamos por partes.

El modelo que probé está equipado hasta los dientes, a saber: se ha sustituido el escape  y los colectores por uno tipo 2 en 1, que hace ganar altura libre al suelo y reducir considerablemente el peso de la moto, suspensiones mejoradas, paramanos reforzados, cubre cárter de gran calidad, parrilla porta equipajes con sus correspondientes soportes para maletas o alforjas, etc. Como veis, un modelo muy completo y con una cantidad de extras francamente interesante.

La primera impresión que transmite esta moto es robustez. Se ve una moto musculosa y dura. En gran medida esto es así por sus aletas laterales, que recubren el radiador y le dan ese aire como ir con los “hombros encorvados”.  El nuevo escape que monta, de aluminio brillante, da un punto de contraste muy interesante con el color negro del resto de la moto. Una inspección rápida de la moto, pone de evidencia que está en perfecto estado y que  se ha mimado  (y mejorado) muchísimo.

Llega el momento de subirme a la moto y encenderla para poder hacer una prueba en movimiento y llega el primer problema. La Yamaha es alta… más de lo que aparenta en un primer vistazo. La anchura de su asiento tampoco ayuda mucho, puesto que es muy cómodo pero obliga a llevar las piernas más abiertas de lo que esperaba y esto redunda en una mayor dificultad a la hora de apoyar el pie en el suelo. El hecho es que apenas llego de puntillas. El sillín me ha recordado mucho al de la Freewind, pero en la Suzuki está unos 5 cm más bajo.

Una vez encendido el motor, el rumor que emite, gracias al nuevo escape, es como el ronroneo de un gran gato. Es un sonido que engancha. No será tan discreto como el de las de 250 cc pero tampoco es atronador. Sin duda es un punto a favor.
 
La XT analizada junto a la Freewind.
El tablero de instrumentos, a diferencia de las otras motos probadas (o de la misma Freewind) aquí es minimalista, una pequeña pantalla multifunción da toda la información (menos las RPM, al igual que la Honda), pero hay que emplearse un poco para ver los dígitos. Tener una pantalla algo más grande no hubiese estado mal.

Nos ponemos en marcha y sale a relucir la mejor virtud de esta montura, su motor. Soltando embrague, parece un tractor, capaz de ir pasito a pasito por donde sea sin importar si sube una pared casi vertical o nos retiene en grandes bajadas con el firme suelto, pero a la que le damos un golpe de gas, el tractor se convierte en deportivo. Tiene un punto de mala leche muy interesante pero sin llegar a ser algo descontrolado. De hecho da los mismos caballos que mi Suzuki, solo que la entrega de potencia es diferente.  Los frenos también son palabras mayores. Contundentes, sin zonas muertas o esponjosidad. Hay que dosificarlos para evitar bloquear.
 
Detalle trasero de la XT y la Freewind.
Como que la prueba se realizó en asfalto, en una zona con curvas y un firme correcto, la cosa invitaba a apretar en curvas, pero esto no era recomendable, ya que la moto montaba ruedas de tacos y no hay nada más bochornoso que en una prueba, con el propietario de la moto delante, besar el suelo por pasarse de frenada. En cualquier caso, la moto se comportó de forma encomiable, acelerando con ganas cuando se le pedía, reteniendo de forma contundente, con unas suspensiones que se adaptaban perfectamente a la carretera sin flaneos ni extraños de ningún tipo y muy cómoda.  

Pero para mi desgracia, (mi dicha no podía ser completa), además del tema de la altura que comenté antes (me las vi y desee para mover la moto en parado sin bajarme de ella), el peso del conjunto también me fastidió. En este punto, por otro lado, poco se puede hacer, puesto que ya se le había rebajado el peso todo lo posible, y a pesar de ello, seguía notando demasiados kilos a la moto  y lo que es peor aún, con un centro de gravedad muy alto. De hecho, en algún momento, me recordó a la BMW 1200 Gs. Este tema, la verdad me hace reconsiderar sobre la posibilidad de tenerla o no. Hablamos de una moto destinada a sustituir la Freewind, una moto para todo, y si, con esta “todo-uso”, voy a sufrir para superar un bordillo o para hacer un cambio de sentido en parado, mal vamos.

Este tema del peso es el principal hándicap que encuentro puesto que por todo lo demás, es una moto notable, buen motor, buena parte ciclo, bien equipada, etc. La altura, aunque excesiva a priori, es algo que se puede solucionar, bien usando bieletas, bien rebajando la altura del asiento. Pero vuelvo a insistir, el peso me parece demasiado elevado, o como mínimo, mal repartido, muy arriba y eso, al menos en mi caso, es un problema en la conducción off-road.

Así, pues, ha quedado la cosa, tres motos probadas pero ninguna conclusión en firme sobre que decisión tomar. Antes de probarlas, la decisión, parecía inclinarse a favor de vender la Freewind y adquirir la XT, como moto única, la decisión más económica y la menos “traumática”, pero ahora no tengo tan claro que hacer y valoro positivamente el mantener dos motos de carácter bien diferenciado.
 
 
Aún quedan cosas por disfrutar a lomos de la Suzuki!!!

¿Qué decisión acabaré tomando? Seguiré deshojando la margarita!!
Saludos!!

Pd. a fecha de hoy, sí que he tomado una decisión, y es que no vendo la Freewind. Si la complemento o no, es otro tema, pero la Susi aún tiene cosas que aportar.



lunes, 22 de abril de 2013

Suzuki Freewind. Modificaciones y/o mantenimiento (II)

Hola a todos!!

Continuamos con las “mejoras” de la Freewind. En esta entrada, os puse al día de todo el proceso de reparaciones y mantenimiento realizado al adquirir la Freewind. Ciertamente, muchas de esas actuaciones me las habría ahorrado con un poco más de atención y conocimiento de la moto a la hora de la compra, pero bueno, a lo hecho, pecho.  La cuestión es que la mayoría de ellas eran necesarias y de no haberse actuado entonces, posiblemente la moto hubiese acabado largo tiempo en el taller por averías de importancia.

Prosigo con los cambios más "estéticos" y lo haré con la sustitución de las estriberas. Las que montaba de origen, debido a su peculiar diseño, (un taco de goma que se comprime y estira al bascular) estaban muy tocadas, agrietadas y desgastadas, además que el soporte del lado derecho no tenía muy buen aspecto, supongo que debido a alguna caída. Tocó tirar de recambio original, aquí, porque para esta moto hay muy poco mercado auxiliar, y por otro lado, el recambio de segunda mano o proviniente de siniestros, es prácticamente cero. Ha sido más costoso de lo habitual pero el resultado es francamente bueno. La moto ha vuelto a ganar muchos enteros en cuanto a comodidad y ergonomía.


Detalle del lateral y la estribera del lado derecho.
Otro cambio, esté por obligación, ha sido el cambio de las manetas. En una ruta, mientras tomaba fotos estando parado, perdí el pie de apoyo y acabé rodando por el suelo. La moto aguantó la caída entre la maneta del embrague y el reposapies, sin otra consecuencia que la maneta rota. Ya que estaba, acabé por sustituir la del freno, para evitar que se viera de un color distinto. 

La maneta partida por el peor sitio!!
Con 46.000 Km. ya empezaba a tocar un cambio de neumáticos y me decidí por un clásico que nunca falla, los Metzeler Tourance. La sustitución de los Heidenau K60 por estos Tourance tiene una explicación. Los K60 me han dado un resultado muy bueno. En campo, salvo en terrenos con barro, muy bien, muy seguros y con buen agarre. En carretera, pues más de lo mismo buena adherencia y un desgaste que no es excesivo, salvo en la rueda trasera, que se ha ido poniendo cuadrada progresivamente y su banda central se ha reducido los últimos 1.000 Km. Igual se hubiesen podido mantener otros 1500-2000 Km más, pero una pequeña “crisis trailera” me ha hecho replantearme que gomas calzar.

Por un lado, está el uso que se le va a dar. Los K-60 son neumáticos mixtos, van muy bien en asfalto y en tierra, pero no son especialmente brillantes en ningún terreno. Si, como es mi caso, se usan preferentemente en asfalto, se degradan a un ritmo más alto, sobre todo en la banda central del neumático, poniéndose cuadradados y perdiendo agarre si después se rueda por campo, especialmente en terrenos sueltos. En mi caso particular, haciendo un 70-30 asfalto-campo, es una goma a la que no estoy sacando todo su potencial. Por eso que, ya que toca cambiar, pues mejor hacerlo por algo que de más seguridad en carretera y todo tiempo y que por campo, pues cumpla mínimamente.

Los nuevos Tourance.. Como se ve, ya los he probado en campo.


Los antiguos Heidenau, nótese la diferencia de dibujo con respecto a los Tourance.
Por otro lado, está el tema de los límites de la moto. La Freewind, es una trail y puede ir, más o menos, por todos los terrenos. Pero, como ya he dicho anteriormente, es una trail de carácter asfáltico, esto significa que tiene menor altura, menor recorrido de suspensiones, semicarenado que protege más en carretera, que otras motos de campo,  lo cual le plantea un mayor “handicap” fuera de la carretera. Esto supone que ciertos terrenos queden directamente vetados y otros, limitados al buen hacer del piloto, siempre y cuando no tengamos mucha prisa. Y la verdad, ya han sido varias las veces que he tenido que darme la vuelta en alguna salida por estar el terreno más allá de lo que la moto puede afrontar con seguridad.

Esto último que comento me ha sumido en un dilema.. Mantengo la Free con un aire más asfáltico, usándola así en mi día a día o para cuando pueda ir en pareja o salidas largas y la comparto con una segunda moto exclusivamente para off-road (una 250 4t???), o por contra, la vendo e intento recuperar parte del gasto y compro una sola moto para todo?? Tipo XT por ejemplo.  La verdad, no se que haré, por lo pronto la Freewind está puesta en venta, ni que sea, para tantear el mercado y ver que salida tiene y en los próximos días probaré varias motos, a ver que conclusiones saco. 

La Freewind tal cual está en la actualidad.
Saludos!!!