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lunes, 17 de junio de 2013

Trail (improvisado) por el corazón de Catalunya.

Hola a todos!

A veces, las salidas o los pequeños viajes que hacemos en moto, son fruto de un estudio, de una preparación más o menos rigurosa, de un conocimiento del terreno, etc. Otras veces, sin embargo, son fruto de la improvisación más absoluta. La ruta que quiero comentar en esta ocasión, pertenece a este último supuesto.

Hace apenas una semana, mi buen amigo Goyo me avisó que en unos días estaría por Barcelona. El tema es que estaba haciendo un viaje transibérico todo en off road, aprovechando unos días de vacaciones. Se había visto obligado a recortar el recorrido que quería hacer, (Lisboa – Pirineo Catalán) a la altura de Barcelona por cuestiones de trabajo y  por este motivo me propuse acompañarle un tramo en su camino de vuelta.  

Finalmente el trayecto que realizamos, principalmente por caminos, nos llevó hasta el límite de la comarca de La Segarra, donde él continuó por carretera (las dichosas limitaciones de tiempo obligaban a salirse de lo marrón) hasta su destino. Atravesamos las comarcas del Vallés Oriental, Bages y Anoia, principalmente siguiendo caminos y vías agrícolas, siempre dentro de la legalidad, cosa complicada en cuanto nos acercábamos al entorno del Parc Natural de la Muntanya de Montserrat, cosa que nos hizo dar la vuelta en múltiples ocasiones y perder un tiempo precioso.

El mazizo de Montserrat al fondo, rodeado de bosques y prados.

Mi casco en primera fila y mi colega al fondo.
Siguiendo el consejo de cierto ex-entrenador blaugrana, nos despertamos y empezamos la ruta “ben d’hora” (bien temprano), aprovechando la mañana y que se trataba de un día laborable, con lo cual, las salidas de Barcelona estarían algo colapsadas.  Como teníamos la idea de hacer pistas, salí con la CRF. Tenía ganas de conducirla por montaña y es que esta Honda es adictiva!!  Apenas abandonamos la gran área metropolitana de Barcelona, pasamos a circular por vías comarcales en la zona del Vallès, que nos habían de conducir a las pistas cercanas a Montserrat. En esta superficie, ese asfalto lleno de curvas, la CRF se mostró muy cómoda. Entra muy bien en curvas y las gomas IRC que montan, agarran muy bien, mejor de lo que parece a priori. Este ir y venir de una curva a otra, dió paso a vías agrarias que finalmente se transformaron en pistas forestales.

La CRF se encontraba en su elemento.
Para gran decepción nuestra, encontramos hasta media docena de caminos cortados, pero no era plan de hacer ninguna ilegalidad, por lo que variamos la ruta, y en vez de coger el camino recto, decidimos seguir curveando, tomando el puerto del Bruc, hasta llegar a las afueras de Igualada, donde, ahora sí, pudimos tomar pistas prácticamente hasta llegar al límite de la comarca de La Segarra. Un apunte, el puerto del Bruc, es una delicia para ir en moto. En la Freewind, con los Tourance, debe ser toda una delicia, además, como fuimos entre semana apenas había tráfico.


Coronando el Coll del Bruc.
La alternancia de  bosques, de caminos que atraviesan campos de cereales, pistas que no ven la luz del sol durante meses y por tanto, están llenas de barro, es algo fantástico. Resulta sorprendente como en apenas 50 kilómetros puede variar tanto el terreno. Sin duda, esa es una de las grandes virtudes que tenemos en Catalunya.  En este terreno, o mejor dicho, en esta variedad de terrenos, la Honda se comportó a las mil maravillas. Sus “escasos” 23 Cv, se aprovechan  del primero al último, no se queda tan cortos como podrían parecer y sus suspensiones, vale, sencillas, sin regulaciones ni ninguna virguería, se portan de fábula, no hacen extraños, pasas por los socavones o por los regueros que dejan los vehículos más pesados sin apenas enterarte. Se hace una moto muy fácil y divertida en este terreno.  Poco a poco fuimos haciendo camino hasta llegar a la antigua estación de servicio de La Panadella, en el límite entre la comarca de la Segarra y la de l’Anoia, donde aprovechamos para echar un frugal desayuno y donde separamos nuestros caminos, Goyo en dirección a Madrid, donde iba a hacer una escala, y yo, para volver de vuelta a casa. 

Ermita a las afueras de Jorba.
Las pistas y caminos por las que transitamos.. que gozada!!
En este punto, cada cual siguió su camino.
Por cuestiones de tiempo, la vuelta se realizó por carretera, que no autovía. Seguí por la antigua N-II, y fui desviándome en todos aquellos caminos que seguían paralelos al trazado de la antigua carretera.  Otra vez tomé la carretera que corona el Coll del Bruc, esta vez de subida y volví a disfrutar como lo había hecho antes.  Solamente una salvedad, los casi 100 Km de ida, no me pesaron apenas. La CRF se conduce muy bien de pie.. de hecho, la encuentro muy cómoda en este aspecto. Ahora, los 100 aproximados que hice de vuelta, casi todos por carretera, fueron algo más durillos, concretamente lo que era duro es el mullido del asiento. Hacer un tramo largo por carretera o autovía, no es lo más recomendable, aunque en cualquier caso, es mucho más cómodo que hacerlo con una enduro. 

Rodar por estos caminos es de las mejores sensaciones que podemos tener encima de la moto.
Finalmente, cuando dejé la moto aparcada, lo hice con esa sonrisa de alegría, de satisfacción al comprobar que la elección que había hecho, la de adquirir la Honda, había sido plenamente acertada.  Sólo es la primera ruta de muchas que espero hacerle!!

Saludos!!!!

jueves, 6 de junio de 2013

Por fin la tengo!!!! Prueba de la CRF 250 L

Hola a todos!!

Como ya comenté en la entrada anterior, me decidí finalmente por adquirir una Honda CRF250L para complementar a la Suzuki Freewind, especialmente en el uso lúdico/off road. De las distintas opciones que barajaba, (y de muchas otras que se añadieron en última instancia), me pareció la más razonable y presentaba algunas ventajas como ya expliqué aquí.

Bien, después de un par de días y unos cientos de kilómetros hechos, puedo dar algo más de información sobre ella. Una salvedad, la moto aún está en rodaje, por lo que no he podido “exprimirla” a fondo, pero aún y así, creo que se pueden sacar buenas conclusiones.

La CRF esperando su turno en el garaje..
Sobre su diseño, pues poco hay que decir.. a simple vista, si uno no está muy puesto en materia, se hace relativamente difícil distinguirla de la versión de enduro. Solo su asiento más bajo y el hecho de montar estriberas traseras puede darnos pistas. Una vez que entramos a observar con algo más de detalle, vamos desgranando las diferencias. Para empezar, la CRF viene bien equipada, con una pantalla multifunción que nos da mucha información, que, además de los diversos testigos luminosos, nos facilita velocidad, odómetro y dos trips parciales, nivel de combustible y reloj horario. Lo único que encuentro en falta es un medidor de revoluciones (algo que sería muy útil para hacer bien el rodaje de la moto).
  
El limpio cuadro de instrumentos.
La luz que equipa alumbra muy bien y da a entender que circular de noche con ella no es ningún suplicio. Los intermitentes, aunque se dejan ver bien, los encuentro algo aparatosos, pero, como todo en esta moto, parecen muy bien acabados.

Detalle del frontal. Sin ser un neumatico enduro 100% tiene una buena pinta para el Off.
Otros elementos que le dan ese toque endurero son los protectores de las barras de la horquilla delantera y los reposapiés, con un dentado bastante aceptable para usar con botas y que no es tan agresivo con los zapatos como aparenta a primera vista. 

Hay que decir que, aunque es alta, es más la apariencia que lo que es en realidad. Una vez te subes en ella, se hace suelo con facilidad, en tanto que es muy estrecha en la parte que se une al depósito de gasolina y que las suspensiones ceden lo justo con nuestro peso. Gracias a estas dos cosas es posible que alguien de estatura “mediterránea” como yo, (1.71 m) llegue al suelo sin demasiados problemas. El peso de la moto, 144 Kg con llenos, ayuda también a la sensación de control. Sobre este punto, el del peso,  a ver, para alguien que viene de una enduro, o quiere una enduro de verdad, pues en ese caso, mejor que no se compre la CRF250L, porque no es ese tipo de moto, pero para alguien como yo, que viene de llevar motos en torno a los 185 Kg o más, es muy muy ligera.

El deposito de gasolina, si que es una herencia clara de la hermana “endurera”. Es pequeño, de 7.7 L de capacidad, pero eso si, al ser una moto muy eficiente en el consumo, en torno a los 3.5-4 l/100 da autonomías muy buenas. No obstante, algo más de capacidad sería una buena idea. El depósito es metálico, lo que permite equipar accesorios magnéticos.

Por último, en referencia a su diseño, destacar el colín trasero. Tiene unas líneas limpias pero es un tanto minimalista. No hay asideras o soportes en los que el posible pasajero se pueda agarrar. Si que hay unos tetones que sobresalen en los que se puede asegurar una mochila con unos pulpos en caso de llevar algo de equipaje. Una parrilla porta equipajes, de tamaño reducido, (no hace falta ninguna cosa enorme), sería un detalle muy bueno, un detalle más “trail”.

Visión trasera. Nótese su colín, el generoso tamaño del escape, etc.
Al ponerla en marcha, cosa que se hace una vez que la moto hace su “autotest”, lo que más sorprende es el sonido, la ausencia de ruidos que tiene. El escape, de acuerdo que es muy grande y posiblemente esté limitando las posibilidades de entrega de potencia del motor, produce un sonido mínimo, a veces incluso parece que la moto sea eléctrica.  Por otro lado, apenas vibra. En ocasiones no parece que estemos conduciendo un monocilíndrico. 

Una vez que empezamos a conducir, sale a la luz una de sus virtudes, su cambio de marchas, de 6 velocidades, toda una joya. Las marchas se engranan con suavidad, sin sobresaltos ni “golpes” extraños. Las tres primeras son cortas y apuntan un gran potencial en off road, especialmente en trozos complicados, pequeñas trialeras, etc., y las tres restantes, bastantes más largas, lo cual ayuda en la conducción por carretera. Como comentaba antes, la moto está en rodaje por lo que no he podido probar su velocidad punta o que tal se desenvuelve en grandes subidas con terreno roto, pero a priori, apunta maneras.

Visión general. Es bonita... no?? :-)
La suspensión, que no lleva regulaciones, salvo en precarga en la trasera, dan mucho más juego de lo que aparentemente podría parecer. Me explico, cuando la empecé a probar era en vía rápida y por ciudad, y me pareció dura, correcta en asfalto pero quizás no tan buena para tierra. Pues no, en tierra me ha parecido mucho más progresiva de lo que aparentaba, los obstáculos imprevistos se los tragaba sin protestar y sin hacernos sufrir, siendo mucho más cómoda de lo que aparentaba en un inicio. A falta de una prueba más exhaustiva, me transmitió mucha seguridad y confianza. 

Los neumáticos, unos IRC de 21” delante y 18” detrás, también ayudan a todo este confort y control. Agarran muy bien en asfalto y, a falta de probarlos en barro, en off road presentan buenas maneras. Quizás hay que jugar un poco con las presiones para circular por tierra, pero eso es “pecata minuta”. Tienen un taco aceptable sin ser nada “agresivo”. No obstante, depende del uso que se quiera dar a la moto, un cambio de gomas es imprescindible.

Detalle del motor así como de las estriberas.
A la hora de conducir, como ya he comentado antes, es suave y muy progresiva, sin grandes sobresaltos ni sensaciones extremas, que nadie espere salir derrapando en curvas, escarbando la tierra, pero al mismo tiempo, tampoco es una moto que canse, que agote en su conducción.  Ayuda a esto su ergonomía, adecuada para los que tienen mi envergadura, pero no tanto para pilotos que rebasen el  1.85 m. El asiento es quizás algo duro, pero solo un poco, lo cual hace que grandes tiradas por asfalto puedan ser un tanto peliagudas. Yo particularmente, la he encontrado más comida conduciendo de pie. Ayuda mucho la posición de las estriberas, la estrechez a la altura del depósito, la posición de las manetas, etc. Si el manillar tuviese las puntas no tan caídas seria perfecta.

En ruta.

La prueba que hice a la moto fue por terreno variado, unos 100 Km en total y transcurrió por ciudad, vía rápida, carretera y pistas. Siendo ciudad y pistas donde mejor se desenvuelve.

Empecé la ruta con el camino que hago para ir a trabajar, unos 12 km por las Rondas de Barcelona, continuando con otros cuantos kilómetros  de callejeo por la ciudad. En la vía rápida, no puedo decir mucho, puesto que no puedo apretar mucho todavía, cosas del dichoso rodaje de la moto, pero atención, se ha de hacer bien si queremos que la Honda se suelte bien. Tiene un punto de reprís que va muy bien los adelantamiento pero no esperemos salir a una rueda!! En ciudad se agradece mucho su agilidad y radio de giro. Por otro lado, la ausencia de vibraciones y de sonidos estridentes es de agradecer. El único pero es cuando se dispara el electroventilador, que nos lanza todo el calor en la pierna izquierda y en el caso, nada recomendable por cierto, de ir en pantalón corto, no será algo muy agradable.

Continué haciendo ruta unos 40 Km por las Rondas otra vez y luego por carretera secundaria y me encontré mucho más cómodo en esa carretera que no por la vía rápida. La moto muestra aplomo y entra en las curvas de forma muy natural. A ver, en este punto, no se puede comparar con la Freewind, por ejemplo, y es que la Suzuki es de la que entra “solas” en las curvas, busca que la inclines y, dentro de sus límites, que la lleves rápido. A pesar de eso, es muy agradable y cómoda de conducir. Por último me adentré en unas pistas legales bastante variadas, otros 30 y tantos kilómetros, en los que se alternaban los tramos anchos y de grava con otros más ratoneros y plagados de rodadas y regueros. 

Este último tramo fue el más divertido con diferencia. A pesar de no haber podido exprimir la moto un poco más, me sentí como si la hubiese conducido toda la vida. Es muy intuitiva y no da sustos de ninguna manera. Puede ser que esto no guste a aquellos que buscan experiencias algo más “excitantes”, pero para mí, es de lo más satisfactorio y relajante. En algún tramo el suelo estaba bastante bacheado y pude forzar un poco y ver que tal respondían las suspensiones y la verdad, sus límites estaban muy lejos todavía. Los frenos, que en algunas críticas lo marcaban como un punto débil, los encontré contundentes y bastante dosificables.

Haciendo un alto en el camino.

Resumen de su comportamiento:
Puntos destacados en ciudad: Se aprecia mucho su escaso volumen y su agilidad. La inyección también ayuda mucho en ese ritmo continuo de acelera-freno continuo. Faltaría poder equipar una parrilla portaequipajes.

En vía rápida: Cumple correctamente, pero no es su objetivo. Llega a las velocidades legales con facilidad pero no se le puede pedir mucho más. La falta de protección aerodinámica tampoco ayuda en este terreno.

En carretera: Se desenvuelve muy bien y se agradece mucho su bajo peso y agilidad. La entrega de potencia es muy progresiva y la inyección hace muy bien su trabajo. Los únicos límites serían los propios de equipar la rueda de tacos de 21”, que obliga a ir con algo más de precaución en alguna curva.

Pistas: Es su mejor baza junto con la ciudad. Su peso contenido y noble comportamiento hacen las cosas muy fáciles. No tiene una entrega explosiva, lo que puede aburrir a los más expertos, por lo que la sensación de control es total. Las suspensiones funcionan muy bien en los terrenos algo tocados y se traga sin problemas los baches y los regueros producidos por las lluvias. A pesar de no tener ese punto explosivo, tracciona muy bien desde pocas revoluciones y jugando con las marchas, podemos salir de casi cualquier situación comprometida.

Como resumen, una gran pequeña trail perfecta para casi todo y que no destaca especialmente en nada, pero que es limpia, económica y más ligera de lo que se declara en la ficha técnica. Un complemento perfecto para la Freewind y que espero que dure muuuchos años.

Saludos!!!





martes, 4 de junio de 2013

Sequía literiaria y fin del culebrón.

Hola a todos..

Mirando un poco el historial del blog, me doy cuenta que hace bastante que no escribo nada nuevo. Parece que esté entrando en una "crisis creativa", en lo que se conoce como el "síndrome de la página en blanco". Pero no hay sequía, como las desgracias, que dure 100 años.. Y bueno, el motivo de esta nueva entrada es comentar que ya he solucionado la duda que planteaba aquí.

Finalmente he decidido comprarme una segunda moto y la elegida ha sido la Honda CRF 250 L. Una mejor oferta económica y una mejor facilidad para llegar al suelo han inclinado la balanza hacia la marca del ala dorada. No tengo fotos por el momento.. de hecho, me la entregan esta tarde, pero es que tengo ganas de decir que me he comprado la moto!! Jajaja!!!

Habemus moto!!! Ahora, a pensar en que extras le ponemos!! :-)

Prometo colgar la prueba de la moto en cuanto haya tenido un poco de tiempo.

Saludos!!!