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lunes, 14 de octubre de 2013

¿El futuro del trail?

Hola a todos!!

Llevo una temporada sin escribir demasiado. Es lo malo que tiene estar mucho tiempo inactivo, que uno acaba agotando hasta las ideas y los temas sobre los que escribir. Hace mucho que no salgo con las motos y apenas hago más que el ir y volver del trabajo con ellas. La Honda me mira de reojo. Quiere que le den algo más de caña y sentir el barro en sus neumáticos y la Freewind, viejecita ella, no se queja, pero está claramente infrautilizada y tiene sus achaques. Ahora mismo, salvo alguna pequeña escapada puntual, no se vislumbra ningún viaje más o menos largo en el futuro. Tampoco es que me apetezca demasiado. Separarme más de dos días de mi hija no es algo que entre en mis planes inmediatos.

Hace unos días, mientras mantenía una charla con un colega trailero, salió un tema recurrente entre muchos de los que somos aficionados a las motos y no es otro que el clásico “Hablando de la Freewind, ¿Y si me cambio la moto ahora, que me compraría?”. Si esta pregunta la hubiese formulado un enamorado de las motos tipo custom, o los scooter, o incluso, los amantes de las motos deportivas, no hubiese habido mucho problema. La oferta en estos sectores es muy extensa, ¿pero que pasa con los aficionados al trail? Y recalco bien, en los aficionados al TRAIL, entendiendo trail como circular indistintamente por campo y asfalto y me alejo de conceptos más específicos como el Enduro.

Este amigo, Goyo, poseedor de una trail pura (una 50%-50% montaña y asfalto) como es la Kawasaki KLX 650 F, me replicaba que hay alternativas, pero que claro, obligan a renunciar a cosas. En un momento de la conversación más o menos me dijo (y digo más o menos porque la conversación fue un ir y venir de mails):

“Pero a ver Xavi, si tu vives en Barcelona y con críos ahora, pocos viajes puedes hacer, ¿no? Pues para ir a currar te puedes apañar con la Honda y si me apuras y no quieres quedarte sin tacos y reservarla para el monte, pues mírate un maxi scooter, de 250-300 más o menos. En ciudad te van igual o mejor que la Suzuki, y si se tercia un día, puedes llevar a tu mujer si es que habéis podido colocar a los niños con algún canguro, ¡ Y os vais a hacer un paseo en moto!”. Pues posiblemente tiene más razón que un santo, pero pasemos a ver, ni que sea una pincelada, algunas de las alternativas en el mundillo trail.

En cilindradas superiores a 750, encontramos modelos excelsos, como la mítica BMW 1200 GS, o la nueva y no menos espectacular KTM 1150 y luego toda una serie de maxitrails de muy alta cilindrada y prestaciones pero muy enfocadas a un uso asfaltico o en caso de ser por pistas (y digo pistas que no caminos ni nada similar), estas, a ser posible sin demasiadas dificultades, como es el caso de la Honda Crosstourer o la nueva Suzuki V-Strom 1000, grandes viajeras, con look trail, pero muy pesadas y voluminosas como para complicarse demasiado en ruta.. (aunque luego viene Jaume Von Arend con su Super Teneré, por poner un nombre, y se pone a hacer trialeras con la moto a tope de carga..)

La nueva BMW 1200 GS.

El S.U.V. de Honda, la nueva CrossTourer.

Yamaha Super Teneré 1200.

La novísima Suzuki V-Strom 1000
En cilindradas menores, la cosa parece que se anima. Una muestra es la Honda CRF 250L que poseo, una moto básica pero muy válida para todo, quedando fijado su talón de Aquiles en la incomodidad para realización de grandes viajes (por lo pequeño del motor, capacidad de carga, tamaño del depósito de gasolina, etc), que ojo, no desmerecen en absoluto a la moto y que se pueden realizar estos viajes, eso si, con paciencia y asumiendo un ritmo diferente. No podemos olvidarnos de la Yamaha WR 250 o de la KLX 250 de Kawasaki. También se rumorea algo sobre la posibilidad que KTM haga una evolución trail basada en su preciosa (y eficiente) Duke 390. Umm.. Sueño con algo así cuando sea mayor! Un motor monocilíndrico, en torno a los 40-45 Cv, poco peso, no demasiado voluminosa, estética raid.. Una versión actualizada y más rutera de la Suzuki DR-Z 400.  En fin, el tiempo dirá si solo se queda en rumor o se concreta en algo que no sea una Enduro pura y dura.

¿Que decir? Mi Honda CRF 250L

La ligera Kawasaki KLX 250

El problema lo encuentro si miramos las cilindradas medias.. Las que antes eran las reinas de los fabricantes. Era raro que hubiese una marca que no tuviese una trail de verdad entre los 400 cc y los 750 cc. Ahora, por mucho que busco, cuesta encontrar. Ojo, existen, pero al haber una menor oferta, es más difícil encontrar una moto “a mi medida”. Tenemos toda la gama de KTM’s, que ojo, son motos de Enduro. Tenemos también las Yamaha XT y Teneré pero ya las he probado y me quedan demasiado altas y algo pesadas. En Honda tenemos su gama de “Crossovers” con las NC 700 o la CB500 X, orientadas al asfalto básicamente. Suzuki tiene la evolución de la V-Strom y poco más, y al igual que las de Honda, es una moto casi al 100% asfáltica. Por último tenemos las BMW GS, quizás algo más equilibradas en su proporción asfalto-campo y algo más acorde a mis gustos en cuanto a altura y peso, pero por otro lado, algo más caras y con fama de haber bajado algo sus estándares de calidad.

La pequeña de las S.U.V. de Honda, la CB 500X

Una de las mejores motos off road, la KTM 690 Enduro R

Toda una leyenda, Yamaha 660 Teneré

La pequeñas de las BMW, la 650 Gs.
El motivo de estas dudas y posteriores conversaciones viene motivado por que la Freewind lleva unas semanas algo “tontas”. Por un lado tenemos pequeñas intervenciones mecánicas que ya estaban previstas, pero por otro lado, tenemos algunas cosas en un horizonte no muy lejano que entrañan algo más complejidad, como sería la correa de distribución, la revisión y/o sustitución de los rodamientos de dirección, o la limpieza y ajuste de carburadores.  Todo esto sin olvidarse de la edad de la moto y el kilometraje, de casi 50.000 Km hoy en día.

Supongo que, de no estar en una situación de crisis económica como la actual, pues igual no iría con pies de plomo a la hora de hacer gasto y me plantearía la sustitución de la moto, pero estando las cosas como están, pues se intentará en base a un gasto lo más reducido posible, mantener la moto en buen estado y hacerla durar o venderla/cambiarla como opción más radical. Y además, y he aquí el quid de la cuestión, si me plantease el cambio de moto, no encuentro alternativas a la Freewind. A ver, que las hay, que ya he enumerado algunas antes, pero es que no encuentro demasiados modelos que encajen en el esquema de la Free,  a ver, trail asfáltica pero que no hace ascos a las pistas, bajita, muy ligera, rápida si se le pide y con buena capacidad rutera y de carga. Vamos, un comodín que sirve un poco para todo (como buena trail que es).   
Mi pequeña (y rutera) Suzuki Freewind.

Quizás la GS, pero es cara y ha perdido mucho enfoque off road, quizás la CB 500 X, muy similar a la Freewind en concepto y dimensiones, pero enfocada al asfalto..  Y casi que descarto las demás opciones por caras, voluminosas o por que simplemente, han acabado desapareciendo, como es el caso de la Husqvarna Terra 650. Una moto muy competitiva pero que a raíz de la salida de BMW, no parece tener futuro.

Un detalle que hay que tener en cuenta es que ya tengo otra moto.  Por lo cual, todo lo comentado anteriormente, es hablar por hablar. En caso de “fallo multiorganico” en la Suzuki, siempre me queda la Honda, pequeña vale, pero por ciudad hace diabluras y en carretera, si no pides demasiado, cumple. Vamos, que puedes ir a currar perfectamente con ella, eso si, no te olvides de darle un manguerazo antes de cogerla si el fin de semana has salido al campo con ella, más que nada para no ensuciarte los zapatos y el bajo del pantalón de barro.

Al ser una trail pura (una 50% asfalto 50% tierra), en caso de compartirla con otra moto, no se hace necesario que esta otra tenga demasiadas capacidades off road, lo facilita que pueda valora un abanico más  amplio de motos y estilos. Vuelvo entonces al concepto del principio. Las pseudo-trails (o Crossover’s/ S.U.V. o como queramos denominarlas). Aspecto de aventura pero uso casi exclusivo en asfalto.

Son entonces,  ¿el futuro de la moto trail? Pues quizás si que lo son… y me explico:

  •  Cada vez hay más restricciones para circular fuera del asfalto, por lo que una moto muy especializada, tipo enduro por ejemplo, difícilmente se puede usar en otros ámbitos, como por ejemplo, en ciudad. Estas (falsas) trails, pueden en su mayoría rodar por casi todos los terrenos, incluidas las pistas de tierra, eso si, muy muy fáciles y sin elementos tipo barro, grava, etc.
  • Permiten un uso turístico muy válido, tanto por postura de conducción como por capacidad de carga. Por este mismo motivo, también son útiles en ciudad, con la única salvedad del peso, excesivo en algunas de ellas.
  • La estética manda. Queda muy “molón” presentarse en determinados trabajos con la moto llena de gadgets como si fuésemos el mismísimo Ewan McGregor viniendo de la Ruta de los Huesos… aunque no hayamos salido fuera de una autovía nunca. Este punto es subjetivo, pero a las marcas les gusta, –y les interesa mucho-, este tipo de cliente.
  • Dado que la mayoría de estos S.U.V. derivan de modelos de carretera o turismo, comparten elementos con otras motos, lo que abarata la adquisición de recambios y abarata los costes de producción, resultando en muchas ocasiones, motos más económicas (algunas de ellas) que otros modelos trail “puros”.

A pesar de estas ventajas o puntos a tener en cuenta, puestos a preferir, prefiero una trail  de verdad, de las que sabes que puedes meterte en una pista, de aquellas que igual se acaban complicando, como que sabes también que, en caso de ir con prisa, vuelves a la carretera y puedes hacer un tramo largo sin inconvenientes y total comodidad. Otra cosa será que las diferentes limitaciones o restricciones (de tipo legal, económico, etc) se impongan y hagan variar este punto de vista.

Quizás después de todo, lo más sensato sea preparar algo la CRF, para que sea más “Raid” y así hacerla más rutera, sin perder ninguna de las virtudes que ahora tiene. No se, algo del tipo:

-    Un buen cubre cárter.
-    Mejorar la autonomía con un depósito de gasolina más amplio.
-    Un asiento algo más cómodo.
-    Un juego de neumáticos más rutero que los IRC que lleva de serie.
-    Valorar la posibilidad de adquirir una centralita de inyección nueva para tratar de obtener algún Cv’s  extra.

Esta Honda quiere que le hagan kilómetros!!

La verdad es que bien mirado, sería una moto muy muy completa. ¡¡Casi que no hace falta valorar otra moto que la complemente!!

Continuará…

martes, 22 de enero de 2013

8ª etapa (Soussa - Cap Bon - Túnez)

Hola de nuevo!

El amanecer en Soussa hizo que cambiase mi opinión sobre esta ciudad. Lo que la noche anterior me parecía sórdido y corrupto, por la mañana parecía luminoso y lleno de vida. De hecho, aprecié el carácter mediterraneo de la ciudad y pudimos admirar el encanto natural del Golfo de Hammamet. Lo que hace un poco de luz!!

El "puerto pesquero" de Soussa


¿A que parece un cocodrilo?

Comprando pescado fresco..
Rompeolas de Soussa
Enfilamos en dirección norte, hacia el punto y final del viaje, pero antes, nos desviamos al noreste de Túnez, a una zona conocida como el Cap Bon, una península salpicada de pintorescos paisajes típicamente mediterraneos. De hecho, de no ser por las diferencias étnicas de la población, solo mirando el paisaje, sus blancas casas y los colores vivos de su vegetación, de sus adornos, sería difícil distinguir si se está en Cadaqués, o en un pueblo pesquero del Golfo de Gata o en alguna pequeña isla griega. 

Paredes encaladas, puertas turquesa..
En línea recta encontramos Europa.
Un antigua fortaleza en Kelibia
Chiringuito playero con GS en primer plano.
Joan posando en plan anuncio de colonias.
Viendo las fotos, cualquiera diría que estábamos hacienda una salida dominguera, para hacer cuatro curvas para llegar al lugar donde hacer el aperitivo.. (aperitivo por cierto, que hicimos en Al Haoauria, en el extremo del Cap Bon). Solo hay una palabra para definir las sensaciones que me transmitió esta zona: tranquilidad.


"Del barco de Chanquete, no nos moveraaan"

Tomando un aperitivo de cara al mar.

Parada para comer por el camino.

Cada vez que parabamos las motos, los niños se acercaban curiosos.

Pasamos el día haciendo curvas resiguiendo el perfil del Cabo, haciendo pequeñas paradas para hacer cuatro fotos y comer en ruta. En total casi unos 300 Km de carreteras costeras de lo más entretenidas. Nos acercamos ya a Túnez y, para variar, oscurecía. Adí pues, decidimos buscar alojamiento no en la capital sino en las afueras, en Radès, una localidad a escasos 4 Km del puerto de La Goulette. Y otra vez, para variar de nuevo, encontramos un hotel vacío y a buen precio. Esa noche, descansamos a pierna suelta.


Continuará.


lunes, 21 de enero de 2013

7ª etapa (Matmata - El Jem - Soussa)

Hola de nuevo!!

Pues estábamos en Matmata, la tierra de las casas trogloditas. A pesar del nombre, no penséis que habitan allí hombres prehistóricos vestidos con pieles. Se trata de unas casas excavadas directamente en el suelo, en la roca. Esto se hacía por dos motivos básicamente, por escapar de las temperaturas del desierto, y es que en estas cuevas es inferior a la de la superficie, y la otra razón es que desde la distancia, no se distinguen del terreno, lo cual hacía que sus habitantes estuviesen más protegidos de las incursiones de forajidos.

Estas casas se hicieron mundialmente famosas por (como no!!) Star Wars, ya que una de ellas representaba ser la casa de la familia de Luke Skywalker. Hoy en día no están habitadas por necesidad si no más bien, como reclamo turístico. Hay que decir que no llegamos a entrar en ninguna de ellas. No hubo quórum, por lo que hubo que verlas desde la distancia.
 
Mantenimiento diario de la KTM.
Cargando las motos para salir.

Los alrededores de Matmata.

La GS con las yermas montañas al fondo.
Seguimos por carretera en dirección Sfax (una gran ciudad industrial por la que evitamos pasar) hacia El Jem. En esta ciudad se encuentra el mayor anfiteatro romano de toda África y uno de los mejor conservados del mundo. Sólo por su visita, merece hacer un desvió de muchos kilómetros. A modo de curiosidad, comentar dos cosas, que muchas de las casas de la ciudad se realizaron con piedras de la fachada del anfiteatro y que en la película Gladiator se utilizó como escenario para las luchas de gladiadores. Sólo puedo decir que aún hoy en día, me emociona ver las fotos y recordar las sensaciones que me produjo pasar por sus galerías y pisar su arena.

La GS con el anfiteatro de fondo.

Curioso grafiti de la 2ª Guerra Mundial.

Uno mismo con la arena al fondo.
 
Goyo al lado del próximo vehículo con que volver a África.

El grupo con el anfiteatro al fondo.
Aprovechamos para comer a los pies del anfiteatro y desde allí tomamos dirección a la costa. Dudábamos entre dirigirnos a Monastir o a Soussa, las dos, ciudades costeras en el Golfo de Hammamet. Finalmente nos decidimos por ir a Soussa, más al norte. Soussa es una ciudad turística, como una especie de Lloret de Mar pero con el "toque" magrebí.. Como bien comentó Goyo cuando llegamos, "parece que toda la inocencia y el respeto del sur de Túnez, se haya transformado en picaresca y vicios". Llegamos por la tarde por lo que la visita nocturna solo nos mostró restaurantes, pubs, alguno de ellos muy sórdido,  plazas vacías en las que no apetecía quedarse mucho rato y un largo paseo marítimo que sin duda, sería mejor disfrutar por la mañana. Un comentario sobre el alojamiento, como llegamos en lo que parece ser su temporada baja, el precio de los hoteles era bajo, y regateando, aún bajó más... ¿resultado? Todo el hotel para nosotros y las motos durmieron en pleno comedor. :-)
Juanma echándose una siestecilla al pie de la autopista.

Llegando a Soussa.


Aparcando las motos en el salón del hotel.

Vista nocturna de Soussa.
Pobre Joan!! Ya no podía con su alma!!


Continuará.


viernes, 18 de enero de 2013

5ª etapa (Ksar Ghilane - Tataouine)

Hola a todos!

Después de pasar la noche en Ksar Guilane, una experiencia horrible por cierto, nos pusimos en marcha hacia Tataouine, a unos 100 Km de distancia. Como no era un tramo especialmente largo, nos lo tomamos con calma a diferencia de otros días. También hay que destacar que en Ksar Ghilane, por haber, no hay ni gasolinera, por lo menos no lo que conocemos en Europa occidental como tal. Allí, lo único que había era una especie de cobertizo en el almacenaban bidones de combustible y donde éste se echaba a mano en el depósito de la moto. El precio era irrisorio, pero la calidad... Bueno, al menos nos llevó sin problemas de un lugar a otro y no pareció afectar a ninguna moto.

Juanma revisando la moto antes de salir.

Repostaje "artesenal" en la GS.


Concesionario multimarca en Ksar Ghilane.
La Katy junto al último coche que repostó en Ksar Ghilane.

El hecho de tener más tiempo para descansar y poder reflexionar un poco, me dio ánimos, por lo que me decidí a hacer la ruta por pistas y seguir a los demás por el camino más corto, y a la postre más divertido. De no haber ido con los compañeros, el camino se hubiese alargado a casi el doble de distancia.

La pista era genial, ancha, bien definida en el desierto, una especie de autopista entre dunas y, en esta ocasión, era de un suelo muy duro, que permitía avanzar con rapidez. Solo dos elementos dieron algo de emoción a este tramo. Uno era que el suelo, debido al viento y a la escasas riadas que ocasionalmente se producían, estaba como rizado. Es lo que en Marruecos conocen como el Toulé Ondulée, incómodo con según que moto y a bajas velocidades, pero super divertido con la GS (por las suspensiones Telever y Paralever que lleva) y enroscando el gas.

Saliendo de Ksar Ghilane
Un lugareño de la zona.

Juanma probando el Toulé ondulée.

Decidiendo que hacíamos en vista que arreció el viento.


El otro elemento divertido fue que, en mitad de la pista, se desató una tormenta de arena, que por lo que nos comentaron las gentes del lugar, era de baja intensidad. Aún y así, se hizo incómodo rodar por algunos tramos, por lo que paramos a hacer un refrigerio en mitad del camino y esperamos que amainase.
 
Parados esperando a que pasase la tormenta.
Otro habitante de la zona..


Acabada la pista, enlazamos por un tramo de carretera muy divertido, con curvones amplios y bien peraltados, en lo que pudimos comprobar lo bien que iba la Africa Twin cuando de correr se trataba y donde Goyo nos enseñó como se podía tocar estribera en la GS teniendo la moto totalmente controlada. Pasamos por pequeñas aldeas en las que parecía que no hubiesen visto a nadie en moto. La sensación que produce ver como se esconden los niños cuando te ven pasar es extraña, como de llegar a un continente desconocido, algo raro en esta época de globalización.

Así pues, llegamos a Tataouine, la region de los Ksar's, los antiguos graneros fortificados usados durante siglos. También, y este es un punto freak, llegamos a la tierra que inspiró el planeta Tatooine de Star Wars y que, de hecho, aportó muchos de los exteriores de dicha saga de películas, pero eso lo pudimos ver al día siguiente.

Acabada la pista, comenzó un rápido tramo de carretera.

¿Habría allí Moradores de las Arenas?

Joan comprobando si había viento.

Buscando hotel en Tataouine

Intercambio de motos y reto conseguido!!!
Por lo pronto, tocó buscar alojamiento y algún lugar donde comer, algo nada difícil en una ciudad de un tamaño considerable como Tataouine. Aprovechamos la tarde para descansar, (mi primera siesta en días!!),  para pasear por los mercados de la ciudad, enviar mails desde los cybercafés, etc. En parte, el motivo de tanta pausa y tranquilidad, fue que varios empezamos con las típicas molestias gástricas que conlleva viajar por ciertas latitudes. En cualquier caso, fue un descanso bien recibido (y bien merecido me atrevería a decir).

Mercadillo de cerámica, hay muchísma variedad y a buen precio.
Otra imagen del mercado.

La zona comercial.

¿Por que será que en cada ciudad hay un Café de Paris?


Joan, todo un hombre anuncio!! ;-)

Continuará.