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viernes, 18 de enero de 2013

5ª etapa (Ksar Ghilane - Tataouine)

Hola a todos!

Después de pasar la noche en Ksar Guilane, una experiencia horrible por cierto, nos pusimos en marcha hacia Tataouine, a unos 100 Km de distancia. Como no era un tramo especialmente largo, nos lo tomamos con calma a diferencia de otros días. También hay que destacar que en Ksar Ghilane, por haber, no hay ni gasolinera, por lo menos no lo que conocemos en Europa occidental como tal. Allí, lo único que había era una especie de cobertizo en el almacenaban bidones de combustible y donde éste se echaba a mano en el depósito de la moto. El precio era irrisorio, pero la calidad... Bueno, al menos nos llevó sin problemas de un lugar a otro y no pareció afectar a ninguna moto.

Juanma revisando la moto antes de salir.

Repostaje "artesenal" en la GS.


Concesionario multimarca en Ksar Ghilane.
La Katy junto al último coche que repostó en Ksar Ghilane.

El hecho de tener más tiempo para descansar y poder reflexionar un poco, me dio ánimos, por lo que me decidí a hacer la ruta por pistas y seguir a los demás por el camino más corto, y a la postre más divertido. De no haber ido con los compañeros, el camino se hubiese alargado a casi el doble de distancia.

La pista era genial, ancha, bien definida en el desierto, una especie de autopista entre dunas y, en esta ocasión, era de un suelo muy duro, que permitía avanzar con rapidez. Solo dos elementos dieron algo de emoción a este tramo. Uno era que el suelo, debido al viento y a la escasas riadas que ocasionalmente se producían, estaba como rizado. Es lo que en Marruecos conocen como el Toulé Ondulée, incómodo con según que moto y a bajas velocidades, pero super divertido con la GS (por las suspensiones Telever y Paralever que lleva) y enroscando el gas.

Saliendo de Ksar Ghilane
Un lugareño de la zona.

Juanma probando el Toulé ondulée.

Decidiendo que hacíamos en vista que arreció el viento.


El otro elemento divertido fue que, en mitad de la pista, se desató una tormenta de arena, que por lo que nos comentaron las gentes del lugar, era de baja intensidad. Aún y así, se hizo incómodo rodar por algunos tramos, por lo que paramos a hacer un refrigerio en mitad del camino y esperamos que amainase.
 
Parados esperando a que pasase la tormenta.
Otro habitante de la zona..


Acabada la pista, enlazamos por un tramo de carretera muy divertido, con curvones amplios y bien peraltados, en lo que pudimos comprobar lo bien que iba la Africa Twin cuando de correr se trataba y donde Goyo nos enseñó como se podía tocar estribera en la GS teniendo la moto totalmente controlada. Pasamos por pequeñas aldeas en las que parecía que no hubiesen visto a nadie en moto. La sensación que produce ver como se esconden los niños cuando te ven pasar es extraña, como de llegar a un continente desconocido, algo raro en esta época de globalización.

Así pues, llegamos a Tataouine, la region de los Ksar's, los antiguos graneros fortificados usados durante siglos. También, y este es un punto freak, llegamos a la tierra que inspiró el planeta Tatooine de Star Wars y que, de hecho, aportó muchos de los exteriores de dicha saga de películas, pero eso lo pudimos ver al día siguiente.

Acabada la pista, comenzó un rápido tramo de carretera.

¿Habría allí Moradores de las Arenas?

Joan comprobando si había viento.

Buscando hotel en Tataouine

Intercambio de motos y reto conseguido!!!
Por lo pronto, tocó buscar alojamiento y algún lugar donde comer, algo nada difícil en una ciudad de un tamaño considerable como Tataouine. Aprovechamos la tarde para descansar, (mi primera siesta en días!!),  para pasear por los mercados de la ciudad, enviar mails desde los cybercafés, etc. En parte, el motivo de tanta pausa y tranquilidad, fue que varios empezamos con las típicas molestias gástricas que conlleva viajar por ciertas latitudes. En cualquier caso, fue un descanso bien recibido (y bien merecido me atrevería a decir).

Mercadillo de cerámica, hay muchísma variedad y a buen precio.
Otra imagen del mercado.

La zona comercial.

¿Por que será que en cada ciudad hay un Café de Paris?


Joan, todo un hombre anuncio!! ;-)

Continuará.

jueves, 17 de enero de 2013

4ª etapa (Douz - Ksar Ghilane)

Hola a todos!!

Después de un reconfortante sueño en la casa de Anuar, tocaba recoger y volver a cargar las motos. Debido a la cantidad de barro que llevábamos en las motos, decidimos pasar antes por una gasolinera para limpiarlas. Se da el caso que el barro que se había adherido a las motos, estaba cargado de sal (os recuerdo que el-Jerid es un lago salado), con los problemas de corrosión que nos podía ocasionar.

Manguerazo a la GS

La Katy de Joan esperando su turno.

Foto de grupo con las bellezas bien limpitas.

Así pues, con las motos limpias y repostadas, colocamos la carga y proseguimos el camino, no sin antes parar para comprar un detalle para los padres de Anuar, unos encantos de personas que nos trataron como uno más de su familia. أشكر لك أصدقاء!

Preparando las motos para salir.

Saliendo de casa de Anuar.
Como consecuencia del duro día anterior y de la cantidad de caídas que llegué a acumular, mi estado de ánimo se desplomó y no me veía capaz de seguir la ruta que teníamos planeada, que iba de Douz al oasis de Ksar Ghilane, que iba a transcurrir principalmente por pistas de arena fina y dunas. El tema de la fortaleza mental es más importante de lo que nos pensamos en la conducción de la moto y si no estás al 100 % se hace muy complicado el transitar.

Por este motivo, el grupo se dividió temporalmente, yo iría a Ksar Ghilane por carretera, dando un rodeo y el resto iría en linea recta por pistas atravesando el Parque Nacional de Jebil haciendo una ruta mucho más corta, de apenas 100 Km, pero más técnica. Puede parecer que hicimos pocos kilómetros en ese día, pero por un lado queríamos aprovechar para descansar y por otro, el plan que teníamos previsto para esa jornada era llegar hasta El Borma, una pequeña localidad al sur, a unos 350 Km de Douz, muchos de los cuales atravesaban pistas muy poco transitadas. No obstante, la burocracia tunecina, así como una escalada de la actividad de posibles grupos islamistas nos lo impidió.

La ruta larga, la que yo tomé, resulto ser al final la ruta más rápida. Los apenas 160 Km que había de recorrer se hicieron de forma rápida. Tampoco había prisa y es que además, yendo en solitario no hay que llamar a imprudencias. No obstante recorrí algunos paisajes increíbles. Al llegar al oasis, me equivoqué de camino y no hice caso al GPS, y crucé en linea recta hacia el oasis, quedando varado en las pocas dunas que encontré. Me hubiese sido imposible salir de allí en solitario, pero afortunadamente, un grupo de endureros de Suiza que estaban por la zona me vieron y me echaron un cable. Danke Freunde!

Autoretrato rodando en solitario.

Como se ve, la carretera estaba bastante sucia de arena.

El desierto a lado y lado de la carretera.

El panorama que tenía por delante.

El resto de compañeros pasaron el día entre dunas, pistas, caídas y buen rollo. Resulto que su ruta era la vía de paso por muchos 4x4, la mayoría de ellos franceses, por lo que tuvieron distracción todo el camino, a diferencia del día anterior en el Chott, donde, aparte de los camellos, no nos cruzamos con nadie más. La conducción off-road, sin embargo, tiene un handicap, y es que, para mi disgusto, ellos tardaron casi tres horas más que yo en llegar a destino. Por lo menos hay que decir que lo pasaron genial!!

Juanma pensativo mirando el panorama que tenían por delante.
El grupo parando para hacer un tentempié.

Esto emocionó a Joan!!!!
La hora del almuerzo.

Africota Power!!
 
El grupo en mitad de la pista.
También tocó levantar la Africa Twin.
 
Sobre Ksar Ghilane, hay poco que decir. Es un pequeño pueblucho, apenas 4 casas mal contadas a lado y lado de una carretera que muere justamente allí, pero que tiene un complejo hotelero en mitad de su oasis. Suelen venderlo como una experiencia única, la posibilidad de dormir en Haimas como los Tuareg... pero la verdad resultó ser bien diferente. La supuesta haima era un cuchitril que hedía a orines y moho, fabricada de obra y con una lona que no  protegía de la lluvia que nos cayó por la noche y, lo peor de todo, a un precio desorbitado. Pero en fin, habíamos llegado allí y tampoco podíamos dar la vuelta. Al menos pudimos pegarnos un baño en las aguas termales que brotan en el oasis.

Esperando a que llegase el resto del grupo.

Reagrupándonos en la entrada del Oasis.
El complejo hotelero

El lago de aguas termales.

Estilazo de Juanma con el taco de billar.
Relajándonos en las aguas termales.

Continuará.