A partir de Tataouine comenzamos a subir al norte, cada vez más cerca de Túnez capital. También hay que decir que las etapas por pista fueron desapareciendo, por lo que podíamos ir más rápidos de un punto a otro y esto permitió que pudiésemos hacer un poco de "turistas".
La primera parada del día fue Ksar Hedada, un ejemplo de la arquitectura bereber que conocemos como "Ksar", una especie de graneros fortificados típicos de esta zona desértica. A parte de la gran extensión de este Ksar, la principal peculiaridad que tiene es que fueron parte de los escenarios que se pudieron ver en Star Wars, La amenaza fantasma. Están en un estado de conservación óptimo y, friquismo aparte, merece la pena pasarse y echar un vistazo desde los tejados de los graneros. Espectacular.
Singular "monumento" en las afueras de Tataouine.. sin comentarios.
La entrada a Ksar Hedada
Las casas de los esclavos de Tatooine!!!
El equipo al completo!!
Vista aérea de Ksar Hedada
Si podeis, subid al terrado, la vista es espectacular.
Desde aquí nos dirigimos hacia la costa, hacia la Isla de Djerba, pasando por Medenine, la capital de provincia, donde no nos paramos. Djerba es considerada por muchos como la zona con más encanto de Túnez. No seré yo quien diga lo contrario, puesto que si es cierto que hay algunos de los lugares más emblemáticos del país, (como por ejemplo la Sinagoga de la Ghriba, una de las más grandes y antiguas de todo el Magreb, el fuerte Borj El Kebir en Houmt Souk, sus puertos pesqueros, etc.), pero también es cierto que en la actualidad, la mayor parte de su territorio está ocupado por grandes complejos turísticos dedicados a los europeos, dando una imagen de artificialidad al conjunto.
El pasado y el futuro se encuentran en un semaforo.
Cansancio acumulado.
En la entrada del fuerte de Borj el Kebir.
Saliendo de Djerba.
Aprovechamos para comer en Djerba y desde aquí nos dirigimos a otro de los escenarios naturales de Star Wars, Matmata, sede de la casa familiar de Luke Skywalker. Seguimos dos rutas diferentes. Yo hice todo el camino por carretera mientras que el resto de compañeros, antes de tomar la carretera de Medenine, hicieron un rodeo siguiendo la costa, pudiendo circular casi a tocar de la playa. Nos reagrupamos unos kilómetros más adelante y seguimos rumbo a Matmata, mejor dicho, a Nueva Matmata. Llegamos casi cuando oscurecía y enseguida localizamos hotel. En este caso, se trataba de uno de categoría superior, nada que ver con lo que habíamos "disfrutado" (casa de Anuar aparte) anteriormente. Para mayor satisfacción nuestra, el hotel estaba vacío, por lo que, regateo mediante, conseguimos un ajuste del precio aún mejor. Al día siguiente, nos dirigiríamos hacia la costa, para no dejarla ya hasta nuestro regreso a casa.
Cañones cerca de Matmata.
Por este cañón "corrieron" la vainas de carreras de Star Wars.
Después de pasar la noche en Ksar Guilane, una experiencia horrible por cierto, nos pusimos en marcha hacia Tataouine, a unos 100 Km de distancia. Como no era un tramo especialmente largo, nos lo tomamos con calma a diferencia de otros días. También hay que destacar que en Ksar Ghilane, por haber, no hay ni gasolinera, por lo menos no lo que conocemos en Europa occidental como tal. Allí, lo único que había era una especie de cobertizo en el almacenaban bidones de combustible y donde éste se echaba a mano en el depósito de la moto. El precio era irrisorio, pero la calidad... Bueno, al menos nos llevó sin problemas de un lugar a otro y no pareció afectar a ninguna moto.
Juanma revisando la moto antes de salir.
Repostaje "artesenal" en la GS.
Concesionario multimarca en Ksar Ghilane.
La Katy junto al último coche que repostó en Ksar Ghilane.
El hecho de tener más tiempo para descansar y poder reflexionar un poco, me dio ánimos, por lo que me decidí a hacer la ruta por pistas y seguir a los demás por el camino más corto, y a la postre más divertido. De no haber ido con los compañeros, el camino se hubiese alargado a casi el doble de distancia.
La pista era genial, ancha, bien definida en el desierto, una especie de autopista entre dunas y, en esta ocasión, era de un suelo muy duro, que permitía avanzar con rapidez. Solo dos elementos dieron algo de emoción a este tramo. Uno era que el suelo, debido al viento y a la escasas riadas que ocasionalmente se producían, estaba como rizado. Es lo que en Marruecos conocen como el Toulé Ondulée, incómodo con según que moto y a bajas velocidades, pero super divertido con la GS (por las suspensiones Telever y Paralever que lleva) y enroscando el gas.
Saliendo de Ksar Ghilane
Un lugareño de la zona.
Juanma probando el Toulé ondulée.
Decidiendo que hacíamos en vista que arreció el viento.
El otro elemento divertido fue que, en mitad de la pista, se desató una tormenta de arena, que por lo que nos comentaron las gentes del lugar, era de baja intensidad. Aún y así, se hizo incómodo rodar por algunos tramos, por lo que paramos a hacer un refrigerio en mitad del camino y esperamos que amainase.
Parados esperando a que pasase la tormenta.
Otro habitante de la zona..
Acabada la pista, enlazamos por un tramo de carretera muy divertido, con curvones amplios y bien peraltados, en lo que pudimos comprobar lo bien que iba la Africa Twin cuando de correr se trataba y donde Goyo nos enseñó como se podía tocar estribera en la GS teniendo la moto totalmente controlada. Pasamos por pequeñas aldeas en las que parecía que no hubiesen visto a nadie en moto. La sensación que produce ver como se esconden los niños cuando te ven pasar es extraña, como de llegar a un continente desconocido, algo raro en esta época de globalización.
Así pues, llegamos a Tataouine, la region de los Ksar's, los antiguos graneros fortificados usados durante siglos. También, y este es un punto freak, llegamos a la tierra que inspiró el planeta Tatooine de Star Wars y que, de hecho, aportó muchos de los exteriores de dicha saga de películas, pero eso lo pudimos ver al día siguiente.
Acabada la pista, comenzó un rápido tramo de carretera.
¿Habría allí Moradores de las Arenas?
Joan comprobando si había viento.
Buscando hotel en Tataouine
Intercambio de motos y reto conseguido!!!
Por lo pronto, tocó buscar alojamiento y algún lugar donde comer, algo nada difícil en una ciudad de un tamaño considerable como Tataouine. Aprovechamos la tarde para descansar, (mi primera siesta en días!!), para pasear por los mercados de la ciudad, enviar mails desde los cybercafés, etc. En parte, el motivo de tanta pausa y tranquilidad, fue que varios empezamos con las típicas molestias gástricas que conlleva viajar por ciertas latitudes. En cualquier caso, fue un descanso bien recibido (y bien merecido me atrevería a decir).
Mercadillo de cerámica, hay muchísma variedad y a buen precio.
Otra imagen del mercado.
La zona comercial.
¿Por que será que en cada ciudad hay un Café de Paris?