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jueves, 17 de enero de 2013

4ª etapa (Douz - Ksar Ghilane)

Hola a todos!!

Después de un reconfortante sueño en la casa de Anuar, tocaba recoger y volver a cargar las motos. Debido a la cantidad de barro que llevábamos en las motos, decidimos pasar antes por una gasolinera para limpiarlas. Se da el caso que el barro que se había adherido a las motos, estaba cargado de sal (os recuerdo que el-Jerid es un lago salado), con los problemas de corrosión que nos podía ocasionar.

Manguerazo a la GS

La Katy de Joan esperando su turno.

Foto de grupo con las bellezas bien limpitas.

Así pues, con las motos limpias y repostadas, colocamos la carga y proseguimos el camino, no sin antes parar para comprar un detalle para los padres de Anuar, unos encantos de personas que nos trataron como uno más de su familia. أشكر لك أصدقاء!

Preparando las motos para salir.

Saliendo de casa de Anuar.
Como consecuencia del duro día anterior y de la cantidad de caídas que llegué a acumular, mi estado de ánimo se desplomó y no me veía capaz de seguir la ruta que teníamos planeada, que iba de Douz al oasis de Ksar Ghilane, que iba a transcurrir principalmente por pistas de arena fina y dunas. El tema de la fortaleza mental es más importante de lo que nos pensamos en la conducción de la moto y si no estás al 100 % se hace muy complicado el transitar.

Por este motivo, el grupo se dividió temporalmente, yo iría a Ksar Ghilane por carretera, dando un rodeo y el resto iría en linea recta por pistas atravesando el Parque Nacional de Jebil haciendo una ruta mucho más corta, de apenas 100 Km, pero más técnica. Puede parecer que hicimos pocos kilómetros en ese día, pero por un lado queríamos aprovechar para descansar y por otro, el plan que teníamos previsto para esa jornada era llegar hasta El Borma, una pequeña localidad al sur, a unos 350 Km de Douz, muchos de los cuales atravesaban pistas muy poco transitadas. No obstante, la burocracia tunecina, así como una escalada de la actividad de posibles grupos islamistas nos lo impidió.

La ruta larga, la que yo tomé, resulto ser al final la ruta más rápida. Los apenas 160 Km que había de recorrer se hicieron de forma rápida. Tampoco había prisa y es que además, yendo en solitario no hay que llamar a imprudencias. No obstante recorrí algunos paisajes increíbles. Al llegar al oasis, me equivoqué de camino y no hice caso al GPS, y crucé en linea recta hacia el oasis, quedando varado en las pocas dunas que encontré. Me hubiese sido imposible salir de allí en solitario, pero afortunadamente, un grupo de endureros de Suiza que estaban por la zona me vieron y me echaron un cable. Danke Freunde!

Autoretrato rodando en solitario.

Como se ve, la carretera estaba bastante sucia de arena.

El desierto a lado y lado de la carretera.

El panorama que tenía por delante.

El resto de compañeros pasaron el día entre dunas, pistas, caídas y buen rollo. Resulto que su ruta era la vía de paso por muchos 4x4, la mayoría de ellos franceses, por lo que tuvieron distracción todo el camino, a diferencia del día anterior en el Chott, donde, aparte de los camellos, no nos cruzamos con nadie más. La conducción off-road, sin embargo, tiene un handicap, y es que, para mi disgusto, ellos tardaron casi tres horas más que yo en llegar a destino. Por lo menos hay que decir que lo pasaron genial!!

Juanma pensativo mirando el panorama que tenían por delante.
El grupo parando para hacer un tentempié.

Esto emocionó a Joan!!!!
La hora del almuerzo.

Africota Power!!
 
El grupo en mitad de la pista.
También tocó levantar la Africa Twin.
 
Sobre Ksar Ghilane, hay poco que decir. Es un pequeño pueblucho, apenas 4 casas mal contadas a lado y lado de una carretera que muere justamente allí, pero que tiene un complejo hotelero en mitad de su oasis. Suelen venderlo como una experiencia única, la posibilidad de dormir en Haimas como los Tuareg... pero la verdad resultó ser bien diferente. La supuesta haima era un cuchitril que hedía a orines y moho, fabricada de obra y con una lona que no  protegía de la lluvia que nos cayó por la noche y, lo peor de todo, a un precio desorbitado. Pero en fin, habíamos llegado allí y tampoco podíamos dar la vuelta. Al menos pudimos pegarnos un baño en las aguas termales que brotan en el oasis.

Esperando a que llegase el resto del grupo.

Reagrupándonos en la entrada del Oasis.
El complejo hotelero

El lago de aguas termales.

Estilazo de Juanma con el taco de billar.
Relajándonos en las aguas termales.

Continuará.

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