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miércoles, 13 de noviembre de 2019

Catarsis.. o una ruta liberadora por el Maresme.

¡Hola a todos!

A veces, (mejor dicho, casi siempre), la vida es caprichosa y te da numerosas sorpresas. Hace un mes estaba con la moto ya vendida y pendiente de concretar la entrega de la misma al comprador. Sin embargo, en el último momento, las cosas dan un giro radical, las nubes se desvanecen y, aquello que tenias decidido por racional, lógico y más conveniente por los muchos condicionantes que todos tenemos en mayor o menor grado, parece que se esfumen. 

Buscando ese paisaje de atardecer.

Y a los dos días de este desaguisado, hice lo que debía haber hecho mucho antes. Buscar una buena pista, calzarme el casco y salir a buscar una buena postal de atardecer. Y supongo que tenía mucha rabia conmigo mismo y mucha ansiedad y tensión acumulada porque no recuerdo haber aflojado el ritmo en todo el camino. Solo recuerdo gritar dentro del casco, el sonido del petardeo del escape al reducir en las curvas, ese suave deslizar al abrir gas a fondo, los impactos al tocar suelo después de saltar en los baches del camino. Y después, silencio.

Fue liberador. Y entonces comprendí que no era la moto, era yo el que debía cambiar.

Saludos. 

Después de la furia, la calma.

martes, 16 de octubre de 2018

Estamos de vuelta.. Pequeña ruta (improvisada) y reflexiones varias.

¡Hola a todos!

Después de mucho tiempo (más de seis meses..) vuelvo a poder escribir algo. Han sido unos meses con muchos cambios en lo personal y la parte "motociclista" se ha resentido bastante. La moto ha dejado de ser un instrumento de ocio para ser, casi de modo exclusivo, en una herramienta de trabajo. Esto se ha traducido en muchos kilómetros pero con poca diversión.

Pero de todo se sale y, afortunadamente para mi, una mañana de octubre los astros se alinearon y pude disponer de unas pocas horas libres para salir a rodar un poco y la verdad es que las conclusiones que saqué de esa mañana, fueron un tanto agridulces.

Por un lado, el hecho de poder disponer de un rato libre para salir con la moto, siempre es un motivo de alegría, que alivia las preocupaciones y las tensiones acumuladas, pero por otro lado, el hecho de tener que estar pendiente del reloj, el no tener la cabeza y mis pensamientos en el ahora, en lo que estaba viviendo en ese momento, pues casi acabó provocando el efecto contrario al que buscaba. Llegué a casa casi más tensionado y preocupado que cuando salí. Supongo que no era el día.





No obstante, la ruta estuvo muy entretenida, por pistas rápidas, tramos de carretera revirada y con buen asfalto, zonas rotas e incluso, un pequeño tramo de un río seco y, lo mejor de todo, en apenas 70 Km y partiendo a poca distancia de mi casa. Por otro lado, la salida me permitió tantear que tal iban en una moto ligera unos viejos conocidos, los Metzeler Tourance. Un neumático más asociado a Maxi-trails de corte más asfáltico pero que, siempre que no nos compliquemos excesivamente la vida, cumplen muy bien en casi todos los terrenos.

Sobre los neumáticos, un pequeño comentario. Hasta hace pocos kilómetros, montaba los Heidenau K60, unas gomas que me satisfacen plenamente, pero que, despues de casi 9000 Km estaban quedándose muy cuadrados, especialmente la rueda trasera. Por otro lado, dado el uso casi exclusivamente asfáltico que estoy dando (muy a mi pesar) a la CRF, me interesaba algo más cómodo y fiable en ciudad y carretera pero sin renunciar a la posibilidad de ir por pistas, ni que sea ocasionalmente, cosa que otras gomas más asfálticas, no permiten. Los Tourance me parece que son el modelo que más encaja en estas circunstancias y la verdad es que se comportaron de fábula, incluso en el cauce de río seco que explicaba arriba, donde una capa de arena bastante blanda, ponía difícil la cosa.

Pero volvamos a las sensaciones... y es que uno es mucho más "sensitivo" de lo que cree. Esta moto, cuando la adquirí, no lo hice como vehículo para ir al trabajo, lo compré para disfrutar de la moto, para divertirme, para ir por campo sin estar sufriendo. Si no siento eso, que disfruto, que me lo paso bien, que tengo ese tiempo para "jugar" con la moto, creo que pierde sentido el hecho de tenerla, o si más no, que igual me interesaría más otro tipo de moto, como bien puede ser un scooter o un vehículo ciudadano. Vamos, que siento que estoy llegando a un punto de inflexión y para ser sinceros, no se para donde va a terminar todo esto. Por el momento, tenemos la CRF, creo que bastante adaptada a lo que necesito ahora mismo. Otra cosa es si la moto merece este uso o no..


Saludos!!




jueves, 30 de junio de 2016

Luz al final del tunel

Hola a todos!

Sí. Creo que el título me ha quedado algo grandilocuente. Quizás hubiese quedado mejor algo así como "Lo que cambian las cosas el día que pillas la moto..." pero entonces hubiese pecado de obvio. El tema es que después de 15 meses, (si, 15 meses, o lo que es lo mismo, unos 450 días más tarde), pude hacer una escapada por campo con la CRF. Y la sensación fue magnífica. 

¿Os suena? Aquí tenéis la misma foto pero con dos años de diferencia.

De acuerdo que fue una salida corta, por terrenos bastante conocidos por un servidor y con límite horario (auto impuesto), pero fue doblemente especial. Por un lado, volver a recuperar las sensaciones que te da la moto al ir por pistas. Por otro, poder poner a prueba algunas mejoras que había instalado en la CRF pero que aún no había catado fuera del asfalto. Y los resultados fueron sorprendentes. 

Despuntaba el día..
 
Las pistas estaban perfectas.
Me doy cuenta lo rápido que se pierde la forma física y lo rápido que se aprenden los vicios. Acabé desfondando y en un par de ocasiones casi me voy al suelo por intentar negociar una curva como si lo hiciese con la CB500X y por llevar las presiones de las ruedas excesivamente altas. Acostumbrarse a no salir del asfalto tiene eso, que durante un rato pareciese un novato.

Mar y montaña a tocar.
Por otro lado, me ha dejado sorprendido lo bien que va la centralita que instalé anteriormente y que comenté aquí. La CRF no tiene la entrega de potencia de sus hermanas de enduro, de acuerdo, pero ha ganado un montón en bajos y en la estirada de las marchas "cortas". Hasta 3ª  la rueda trasera escarba en el suelo y derrapa con muchísima facilidad y levantar rueda, a poco que juegues con el peso y el embrague, se simplifica mucho. Genial para sortear trialeras o salir de curvas delicadas a golpe de gas. La moto se muestra muy contundente. Lineal en la entrega de potencia y sin estridencias, pero como digo, contundente a poco que le pidas. Luego, de regreso a casa, con desconectar la centralita, la gestión de combustible pasa a ser la de centralita de fábrica y es como si fueras con un mapa de inyección "modo ahorro de combustible". Una gozada de suavidad.

La combinación centralita - Michelin T63 demostró ser una garantía de diversión.

Resumiendo, que todas las tensiones, las dudas, preocupaciones del día a día, etc. ni que sea por un par de horas, desaparecieron de mi cabeza. 

Saludos!!!

La CRF en su hábitat natural.