Después de pasar la noche en pleno palmeral de Tamerza, nos pusimos en ruta dirección sur, hacia Tozeur, paso previo a cruzar el inmenso lago seco de Chott el-Jerid, uno de los puntos "estrella" de nuestro periplo tunecino.
Nada más salir de Tamerza encontramos unas cascadas que daban paso a un conjunto de angostos desfiladeros, que en realidad parecían las puertas de entrada al desierto, no en vano, a partir de esta zona, empiezaban los grandes espacios áridos que dan lugar al Sahara. La pena es que este entorno, se ha convertido en una especie de "parque de temático", con multitud de chiringuitos para turistas, tiendas de souvenirs e incluso, aparcamiento para autocares.
La moto cargada a punto de continuar el viaje.
Todo un lujo!! Pasamos la noche en pleno palmeral.
Al fondo, el Sahara.
Las cascadas del palmeral de Tamerza
Unos kilómetros más adelante, otra parada "turística", en el oasis de As-Sabikah, en el cual aún quedan restos de ruinas de un antiguo poblado. Para variar, más chiringuitos, más vendedores, más gente en definitiva.
Un estrecho desfiladero conducía al oasis de As-Sabikah
As-Sabikah.
Ya de un tirón, nos plantamos en Tozeur. Lamentablemente, poco puedo deciros de esta ciudad, una de las más importantes (si no la más importante) del sur de Túnez, que cuenta incluso con aeropuerto propio, un autentico cruce de caminos, tanto para ir a Argelia como para seguir internándonos en el Sahara. Íbamos justos de tiempo si queríamos cruzar el-Jerid antes que oscureciese, puesto que en Douz, el final de etapa previsto, nos esperaba la familia de mi amigo Anuar (un abrazo amigo!!), y no queriamos llegar tarde a la cita. Así pues, la visita a Tozeur se convirtió en una parada para comer algo y repostar gasolina.
Parando a comer en Tozeur.
El buen humor que no falte!!
Tozeur da paso al inmenso Chott el-Jerid. Chott el-Jerid es la mayor superficie salina del Sahara.
Debido al clima extremo de la región, sin casi precipitaciones y temperaturas máximas de 50 °C, la poca agua que llega al lago se
evapora rápidamente. De hecho, durante los meses de verano, Chott el Djerid permanece completamente seco y se puede circular sobre su superficie.
Teníamos en este punto dos opciones, la primera era seguir una carretera que, cruzaba todo el Chott y acababa en Douz y la segunda opción era seguir hasta Nefta, al sudeste de Tozeur, y desde allí, seguir por pistas hasta Douz, al sur del Chott. Ni que decir que seguimos esta segunda opción... para nuestra "desgracia". Cuando llegamos al desvio que habíamos de seguir, nos encontramos con un control militar en el que nos prohibieron tomar las pistas, por la dificultad que conllevaba la conducción por las mismas. Temiéndonos que se tratase de un truco para recibir algún tipo de soborno, hicimos caso omiso y en cuanto se despistaron, cruzamos hacia el desierto.. craso error!!!
Hablando con la policía.
Llevábamos kilometros buscando esta señal!!
Antes comentaba que apenas hay precipitaciones en esta zona, pues resulta que cuando llegabamos a Nefta comenzó a llover, por primera vez en casi dos años. Esto complicó y mucho el paso por el-Jerid, puesto que la capa dura de tierra salada que normalmente cubre la superficie del lago (y por consecuencia) de las pistas que lo cruzan, se reblandeció, convirtiendo algunas zonas en un inmenso lodazal.. Algo divertido si llevas una enduro ligerita, pero tedioso y fatigante si conduces una moto de 260 kg de peso. Decir también que este margen del Chott tiene grandes zonas de dunas que cuzan las pistas. Una gozada para los "dakarianos".
Preparándonos para entrar en el Chott.
De haber seguido por esta carretera, el paso por el Chott hubiese sido inferior a 30 minutos.
Un trayecto de unos 60 Km escasos se convirtió en casi 5 horas de travesía. Algunos momentos se convirtieron en una autentica odisea. Barro, lluvia, agotamiento físico y sobre todo, una manifiesta falta de experiencia por mi parte fueron los principales obstáculos que encontramos. Finalmente y después de numerosas caídas, de perder y recuperar numerosas veces la pista a seguir, sobre las 21:30 de la noche, salimos a la carretera, a escasos 10 Km de Douz.
Las pistas se iban embarrando
Reagrupándonos en mitad de la ruta.
La KTM de Joan varada en la arena...
... Pero no fue la única!!!
Otro ángulo de la BMW
Las interminables pistas del Chott el-Jerid
Al tomar la carretera, casi nos llevamos por delante a los dromedarios!!
Por fin cruzamos el-Jerid!!
La tensión y la fatiga pudieron conmigo..
Al llegar a Douz nos esperaba la familia de Anuar, que nos acogieron y nos trataron con una hospitalidad increíbles. Es difícil expresar con palabras lo bien que fuimos recibidos, lo gratificante que fue su compañía y sobre todo, lo bien que cocina la madre de Anuar! Una cena memorable. Y es que no hay nada mejor que una buena compañía para recuperarse de los sinsabores del viaje.
Después de pasar la noche en Kairouan, continuamos nuestro camino hacia el suroeste. La ruta que seguimos fue de Kairouan hasta Tamerza, pasando por Sbeitla, Kasserine y el parque natural de Djebel Chambi. En total unos 300 kilómetros, todos ellos por asfalto pero donde las zonas áridas irian ganando cada vez más territorio.
Saliendo del "hotel" de Kairouan. Nótese la basura a la izda. de la foto.
Así pues, marchando a buen ritmo, hicimos la primera parada en Sbeitla, ciudad famosa por sus numerosos restos romanos. Me gustaría hacer un paréntesis en este punto puesto que hay que recordar un poquito de Historia antigua y es que Túnez, antes conocida como Cartago, fue el principal dolor de cabeza de la entonces República de Roma. Después de derrotar a Aníbal, el famoso general cartaginés, los ejercitos romanos conquistaron Cartago, borrando casi por completo del mapa cualquier resto de ella, convirtiendo a la actual Túnez, en una de las principales provincias romanas del norte de África. Por esta razón, en la actualidad se pueden encontrar restos romanos por toda su geografía y Sbeitla, (o Safetula, como la conocían entonces...) es uno de los mejores ejemplos.
En Sbeitla, conviven ruinas romanas, con otras construcciones bizantinas.
El templo de Júpiter.
Después de este parón cultural, seguimos avanzando hasta atravesar Kasserine, una ciudad con varias universidades, en que nos sorprendió la juventud de su población. Esta ciudad también es famosa por que en sus alrededores se libró una de las batallas más importantes de la 2ª Guerra Mundial, la del Paso de Kasserine, una de las últimas victorias del General Rommel en África. La verdad es que apenas paramos en Kasserine, porque a pesar de su importancia histórica y de ser una lugar muy dinámico por la juventud de sus habitantes (Kasserine fue uno de los centros más activos durante la revolución del 2011 que acabó con la dictadura de Ben Alí), no es una ciudad especialmente bonita o destacable, así que seguimos el camino hasta el parque natural de Djebel Chambi, uno de los pocos e interesantes espacios naturales protegidos que hay en el país.
Este parque es una especie de oasis, una isla verde en mitad de las zonas áridas. No es que sea un entorno especialmente exuberante, pero contiene un interesante bosque de pinos, así como una representación de los principales mamíferos de la zona, como antílopes, cerdos salvajes y varios tipos de cabra silvestres, aunque la verdad, no conseguimos ver ninguno de ellos!! Así que hemos de suponer que lo que decían los carteles de interpretación del parque eran ciertos y esos animales estaban allí, ocultos... jejeje.. El parque da nombre a la montaña más alta de Túnez, con 1544 metros de altura sobre el nivel del mar. http://www.protectedplanet.net/sites/13963
A la salida de Kasserine.
Foto de grupo..
Otra foto de grupo!! esta delante de la entrada del Parque Natural
y otra foto de grupo... en medio del pinar.
El punto más alto de Túnez!! 1544 metros
La moto de Goyo enfocada hacia el sur.. se ve el cambio de paisaje...
Para cuando nos dimos cuenta, estaba oscureciendo y teníamos que encontrar un sitio donde dormir. La previsión era llegar a Tozeur ese día, pero estábamos lejos aún y decidimos pasar la noche en Tamerza, una pequeña ciudad construida en torno a un oasis, con cascadas y todo, aunque esa noche no pudimos verlas, eso quedaría para las las primeras luces de la mañana. En esta localidad encontramos un pequeño camping en el que cenamos y pasamos la noche y pudimos sentir la sensación de dormir bajo la luz de las estrellas...
La primera señal de "precaución, camellos" que vimos.
Fueras donde fueras, la sombra de los minaretes era la predominante.
Decidiendo que carretera tomar...
Ya era de noche y estabamos a un tiro de piedra de la frontera.